viernes, 3 de octubre de 2014

La misión de un argentino en Cuba: responder a la esperanza con el amor de Dios

(RV).- (Audio) 00:23:16:13 El padre Carlos Peteira es un misionero argentino en Cuba que en días pasados visitó Roma llegando también a los estudios de Radio Vaticano. Aquí conversó con el jesuita Guillermo Ortiz. Su misión, la visita a la tumbas de los apóstoles, la importancia de la radio con sus ondas que llevan esperanza así como otros argumentos fueron afrontados en el siguiente diálogo. Escuchemos su testimonio.

"El viaje del Papa a Filipinas nos dará esperanza de vida"

(RV).- (con audio) El viaje del Papa a Filipinas dará “esperanza de vida”, son palabras de Alejandra Muñoz, religiosa chilena que vive en Manila desde hace tres años trabajando en proyectos sociales relacionados con la desnutrición. La hermana Alejandra habla del papel de la mujer en la sociedad filipina: “es ella quien trae el dinero a casa, quien cuida a los niños, y su función principal es criar hijos y más hijos”. Bianca Fraccalvieri, de Radio Vaticano, viajó al país que pisará el Santo Padre el próximo enero y realizó la entrevista a esta religiosa de Valparaiso. Escuchemos: 00:07:56:95

Declaraciones del P. Lombardi sobre el encuentro de los representantes pontificios en Oriente Medio

(RV).- (Con audio) 00:02:35:38 Continúa en el Vaticano el encuentro de los Representantes Pontificios con los Superiores de la Curia Romana, evento deseado por el Papa Francisco para analizar “La presencia de los cristianos en Oriente Medio”. Los trabajos de esta mañana estuvieron caracterizados por tres intervenciones: el primero de ellos fue la presentación general de la situación política en Oriente Medio y los principios que inspiran las acciones de la Santa Sede, resaltando las repercusiones a nivel global de lo que sucede en esa región. La presentación del Secretario para las Relaciones con los Estados, resaltó la importancia de combatir el fundamentalismo que está a la raíz del problema y el rol que tienen los líderes religiosos para promover el dialogo con el fin de conseguir una solución para el bien de la sociedad. El director de la Oficina de Prensa explicó que la Santa Sede, tiene siempre presente la cuestión de la protección y el respeto de los derechos humanos de los cristianos y de los grupos minoritarios. En un segundo momento, el Nuncio Apostólico de Israel y Delegado Apostólico para Jerusalén y Palestina presentó una relación sobre el conflicto Palestino-Israelí y la presencia de los cristianos en Tierra Santa. En su intervención señaló que la solución del conflicto Palestino-Israelí es fundamental para la estabilización y la paz en esa región. Al respecto recordó nuestro Director, que se había abierto una esperanza de paz con la peregrinación del Santo Padre a Tierra Santa y el sucesivo encuentro de oración en el Vaticano. Pero los recientes conflictos en Gaza nos muestran que la situación es grave y difícil y es necesario realizar todos los esfuerzos diplomáticos para una solución justa y duradera que respete los derechos de ambas partes. Después de un momento de diálogo, el Secretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos comparó la relación de la Iglesia católica con las otras Iglesias y Confesiones cristianas en Oriente Medio. Por la tarde están previstas dos relaciones más: la primera sobre el rol de la Iglesia frente al drama de los prófugos y refugiados, a cargo del Secretario del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes y Refugiados. En la segunda relación el Prefecto del Pontificio Consejo de Justicia y Paz aborda el tema de la promoción de la justicia y la paz. La jornada se concluye con la oración de las vísperas y una cena fraterna en la Casa Santa Marta. La sesión conclusiva de este sábado 4 de octubre prevé la celebración de la Santa Misa en la capilla Paolina del Palacio Apostólico, presidida por el Secretario de Estado; luego proseguirá un intercambio de ideas para elaborar las conclusiones y las indicaciones operativas como fruto de estos días de estudio y reflexión. (Renato Martinez – Radio Vaticano)

El cardenal Baldisseri explica el método de la próxima Asamblea sinodal de los Obispos

(RV).- (Con audio) 00:05:28:30 La Oficina de Prensa de la Santa Sede presentó este viernes 3 de octubre el método de trabajo de la III Asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre los desafíos pastorales de la familia que se llevará a cabo del 5 al 19 de octubre en el Vaticano. Este evento eclesial reunirá a 191 Obispos procedentes de los cinco continentes, entre los que se encuentran los presidentes de las 114 Conferencias episcopales del mundo y los jefes de los 25 dicasterios vaticanos. Además, participarán 8 delegados fraternos, 16 expertos y 38 auditores. Entre los 253 miembros de esta Asamblea extraordinaria sinodal sobre la pastoral familiar participarán 13 parejas de esposos que testimoniarán la belleza de la familia. En modo general, durante la primera semana se realizarán Congregaciones generales en las que los padres sinodales tendrán 4 minutos para intervenir sobre los diferentes temas del documento de la Instrumentum Laboris y durante la segunda semana los miembros trabajarán en los círculos menores. El Secretario General del Sínodo de los Obispos, el Cardenal Lorenzo Baldisseri resaltó que es significativo que este evento sinodal será clausurado el domingo 19 de octubre con la beatificación del Papa Pablo VI quien acompañó y clausuró el Concilio Vaticano II e instituyó el Sínodo de los Obispos. Hechos que en 2015 celebrarán su 50º aniversario. Por este motivo, el cardenal Lorenzo Baldisseri explicó para los micrófonos de Radio Vaticano la importancia de esta primera etapa del camino sinodal que concluirá el próximo año con la Asamblea Ordinaria. “La relevancia es el tema primero, en segundo lugar como asamblea extraordinaria que es la primera etapa para una segunda asamblea que será la asamblea ordinaria el año que viene. Por lo tanto podemos decir que es interesante esta dinámica nueva”. “El tema de la familia es un tema crucial, muy sentido por todo mundo. Cada familia es una realidad diferente, entonces tenemos que estudiarla profundamente. Como saben ya hubo una investigación de carácter básico la gente respondió y ahora nosotros estamos respondiendo como responsables de la pastoral de los Obispos del mundo a todas las cuestiones que vinieron de abajo para arriba”. En esta línea, el Secretario general del Sínodo de los Obispos resaltó que el Papa Francisco desea que en este camino sinodal cada persona del pueblo de Dios se exprese con libertad: “Puedo decir con franqueza que el Papa quiere libertad de expresión, naturalidad y capacidad de discutir todo con respeto, dejando naturalmente a cada uno con su posición, pero como una aportación positiva, sea la posición más extraña, pero no importa, es siempre una contribución positiva. Por eso creo que este Sínodo va a dar resultados buenos”. Por último, el cardenal Baldisseri invitó a participar a la vigilia de oración por el Sínodo convocada por la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) el próximo sábado 4 de octubre en la Plaza de San Pedro y en la que participará el Papa Francisco: “El sábado en Roma se lleva a cabo una vigilia de oración por el Sínodo. El Santo Padre ya invitó a todo el mundo a rezar por el Sínodo. Yo mismo invito a todos los fieles del mundo, a todas las personas que sienten este problema en la propia carne, en la propia familia que se unan a todos aquí en Roma con el Santo Padre primero que va a asistir y participar a esta vigilia de oración por el Sínodo para que hagan verdaderamente una oración especial por el Sínodo”. En el marco de la celebración de esta Asamblea extraordinaria sinodal, la Oficina de Prensa de la Santa Sede ofrecerá diferentes servicios informativos para los periodistas del mundo. El portavoz en lengua española para el Sínodo, el sacerdote Manuel Dorantes explica para Radio Vaticano algunos de ellos: Para Radio Vaticano, MTC.

Vocación, formación y evangelización, el Papa a los participantes en la Plenaria de la Congregación para el Clero

(RV).- (Con audio) 00:07:05:54 El Santo Padre recibió esta mañana en la Sala Clementina a los participantes de la Plenaria de la Congregación para el Clero. Después de dirigir su cordial saludo y sincero agradecimiento por la colaboración demostrada en la solicitud de la Iglesia por los ministros ordenados y su acción pastoral, dirigió su discurso entorno a tres temas que tienen que ver con la actividad del Dicasterio: vocación, formación y evangelización. Tomando la imagen del Evangelio de Mateo en que Jesús compara al Reino de los Cielos con un tesoro escondido en un campo (13,44), expresó que le gusta comparar esa imagen a la vocación al ministerio ordenado, porque la vocación “es verdaderamente un tesoro que Dios pone desde siempre en el corazón de algunos hombres, elegidos por Él y llamados a seguirlo”. Y este tesoro, prosiguió, no es para “enriquecer” sólo a algunos. Quien es llamado al ministerio, dijo, no es el “dueño” de su vocación, sino el administrador de un don que Dios le ha confiado para el bien de todos los hombres, también de aquellos que se han alejado de la práctica religiosa o no profesan la fe en Cristo. “Al mismo tiempo, toda la comunidad cristiana es custodio del tesoro de estas vocaciones, destinadas a su servicio, y debe advertir siempre más la tarea de promoverlas, recibirlas y acompañarlas con afecto”, porque “Dios no cesa de llamar algunos a seguirlo y servirlo en el ministerio ordenado” pero “también nosotros debemos hacer nuestra parte, a través de la formación, que es la respuesta del hombre, de la Iglesia, al don de Dios, aquel don que le hace a través de las vocaciones”. Custodiar y hacer crecer las vocaciones para que traigan frutos maduros. Las vocaciones son un diamante en bruto que hay que trabajar con cuidado, dijo Francisco, con respeto de la conciencia de las personas y con paciencia, para que brillen en medio del pueblo de Dios: “La formación, por eso, no es un acto unilateral, con el cual alguien transmite nociones teológicas o espirituales. Jesús no dijo a cuantos llamaba: ‘ven, te explico’, ¡no! o ‘sígueme, te instruyo’, ¡no!; la formación ofrecida por Cristo a sus discípulos ha sucedido en cambio, a través de un ‘ven y sígueme’, ‘haz come yo hago’, y éste es el método que también hoy la Iglesia quiere adoptar para sus ministros. La formación de la que hablamos es una experiencia discipular que acerca a Cristo y permite de asemejarse siempre más a Él”. Porque los sacerdotes no cesan jamás de ser discípulos de Cristo y de seguirlo, esta formación no tiene fin. A veces se procede rápidamente, otras con paso incierto, deteniéndose o aun cayendo, pero siempre permaneciendo en camino. “Por eso la formación, como discipulado, acompaña toda la vida del ministro ordenado y abarca integralmente su persona, intelectualmente, humanamente y espiritualmente. La formación inicial y aquella permanente son diferentes porque necesitan modalidades y tiempos diferentes, pero son las dos mitades de una misma realidad, la vida del discípulo clérigo, enamorado de su Señor y constantemente en su seguimiento”. Por eso toda vocación es para la misión, y la misión de los ministros ordenados es la evangelización en todas sus formas. La misión parte del ‘ser’ para traducirse luego en un ‘hacer’. Para los sacerdotes, unidos en fraternidad sacramental, la primera forma de evangelización es el testimonio de hermandad y comunión entre ellos y con el Obispo: “De una comunión como esta puede nacer un gran impulso misionero que libera a los ministros ordenados de la cómoda tentación de estar más preocupados por el consenso de los demás y el propio bienestar, que por la caridad pastoral para el anuncio del Evangelio hasta las más remotas periferias. En esta misión evangelizadora, los presbíteros están llamados a acrecentar la consciencia del ser pastores, enviados para estar en medio de su grey, para hacer presente al Señor a través de la Eucaristía y para dispensar su misericordia. Se trata de ‘ser’ sacerdotes, concluyó el Santo Padre, no limitándose a ‘hacer’ de sacerdotes, conscientes que sus vidas evangelizan aún antes que sus obras. “¡Qué bello es ver sacerdotes alegres en su vocación, con una serenidad de fondo, que los sostiene también en los momentos de cansancio y de dolor! Y esto nunca sucede sin la oración, la del corazón, aquel diálogo con el Señor, que es el corazón, por así decir, de la vida sacerdotal”. “Necesitamos sacerdotes, faltan las vocaciones. El Señor llama pero no es suficiente. Y nosotros obispos, tenemos la tentación de tomar sin discernimiento los jóvenes que se presentan. ¡Esto es un mal para la Iglesia! Por favor, estudiar bien el recorrido de una vocación. Examinar bien si aquél es del Señor, si aquel hombre es sano, si aquel hombre es equilibrado, si aquel hombre es capaz de dar vida, de evangelizar, si aquel hombre es capaz de formar una familia y renunciar a esto para seguir a Jesús. Hoy tenemos tantos problemas, y en tantas diócesis por este engaño de algunos obispos de tomar a quienes vienen – a veces expulsados de los seminarios o de las casas religiosas – porque necesitan sacerdotes. ¡Por favor! Pensar bien en el pueblo de Dios”. “Una vocación curada mediante una permanente formación, en la comunión, se convierte en un potente instrumento de evangelización, al servicio del pueblo de Dios. Que el Señor los ilumine en sus reflexiones y los acompañe también mi bendición”. (GM – RV)

Educación, acceso al cuidado de la salud y trabajo para todos, no como ‘variable de mercado’, reiteró el Papa

(RV).- (con audio) 00:05:06:00 Preocupación por los pobres y la justicia social, impulsar una economía al servicio del hombre, de las familias, del bien común y de la paz que tanto anhela el mundo. Al recibir a los participantes en la plenaria del Pontificio Consejo Justicia y Paz, celebrada en el Vaticano, el Papa Francisco destacó, este jueves, la feliz coincidencia con el quinto aniversario de la Encíclica Caritas in veritate, de su amado predecesor Benedicto XVI, «documento fundamental para la evangelización social», dijo, que «brinda preciosas indicaciones para la presencia de los católicos en la sociedad, en las instituciones, en la economía, en la finanza y en la política». «’La caridad en la verdad’ llamó la atención sobre los beneficios, pero también sobre los peligros de la globalización, cuando no está orientada hacia el bien de los pueblos», hizo hincapié el Papa Bergoglio y, recordando que el aumento de las desigualdades y de las pobrezas, pone en riesgo la democracia y la paz, señaló - como hizo en su Exhortación Apostólica Evangelii gaudium - «tres instrumentos fundamentales para la inclusión social de los más necesitados: la educación, el acceso al cuidado de la salud y el trabajo para todos» (cfr n. 192). «En otras palabras, el Estado de derecho social no debe ser desmantelado y en particular el derecho fundamental al trabajo. Éste no puede ser considerar como una variable dependiente de los mercados financieros y monetarios (...) Visiones que pretenden aumentar la rentabilidad a costa de la restricción del mercado de trabajo que crea nuevos excluidos, no se ajustan a una economía al servicio del hombre y del bien común, a una democracia inclusiva y participativa». El Papa Francisco señaló otro problema que se presenta en la actualidad, es decir los «desequilibrios persistentes entre los sectores económicos, las remuneraciones, los bancos comerciales y los bancos de especulación, entre las instituciones y los problemas globales»: «Hay que mantener viva la preocupación por los pobres y la justicia social. Ésta exige, por una parte reformas profundas, que prevean la redistribución de la riqueza producida y la universalización de los mercados libres al servicio de las familias. Y, por otra parte, la redistribución de la soberanía, tanto en lo nacional y como en lo supranacional». Antes de concluir su discurso el Papa Francisco subrayó la importante y amplia actualidad de la Encíclica de Benedicto XVI: «El principio de la Caritas in veritate es de gran actualidad. Un amor lleno de verdad es, en efecto, la base sobre la cual construir aquella paz que hoy es particularmente anhelada y necesaria para el bien de todos. Permite superar fanatismos peligrosos, conflictos para poseer los recursos, la migraciones de proporciones bíblicas, los flagelos que perduran del hambre y de la pobreza la trata de personas, las injusticias y las desigualdades sociales y económicas, los desequilibrios en el acceso a los bienes colectivos». (CdM – RV)

La salvación está sólo en Jesús, no en los tantos preceptos hechos por los hombres, dijo el Papa

Homilía de la misa matutina en Santa Marta (RV).- (Con audio) 00:04:55:01 Creer en Jesús, portador de un mensaje que salva al humanidad de todos los tiempos, o refugiarse en una salvación fruto de “mandamientos hechos por hombres”. Es el dilema que el Papa Francisco dilucidó en su homilía de la Misa matutina presidida en la capilla de la Casa de Santa Marta. El único deseo de Dios es salvar a la humanidad, pero el problema es que el hombre frecuentemente quiere dictar las reglas de la salvación. Es la paradoja dramática de tantas páginas de la Biblia que llega a su culmen en la vida terrenal de Cristo. El Papa Francisco lo profundizó partiendo del pasaje del Evangelio en el que Jesús expresa todo su dolor al verse contrastado por su misma gente, por las ciudades que dan vuelta la espalda a su mensaje. “Si en Tiro y en Sidón se hubieran producido los prodigios que se produjeron entre ustedes” – es su admonición en Corazin y Betsaida – ya desde hace tiempo “e habrían convertido”. En esta severa, pero también amarga comparación, está resumida – observó el Papa – “toda la historia de la salvación”. Así como han rechazado y asesinado a los profetas antes, “porque resultaban incómodos”, ahora hacen los mismo con Jesús. “Es el drama de la resistencia a ser salvados”, desatado por los jefes del pueblo: Es precisamente la clase dirigente la que cierra las puertas al modo con el cual Dios quiere salvarnos. Y así se comprenden los diálogos fuertes de Jesús con la clase dirigente de su tiempo: pelean, lo ponen a prueba, le tienden trampas para ver si cae, porque está la resistencia a ser salvados. Jesús les dice a ellos: “¡Pero yo no los entiendo! Ustedes son como aquellos niños: les hemos tocado la flauta y no han bailado; les hemos cantado un lamento y no han llorado. ¿Pero qué quieren?”; “¡Queremos hacer la nuestra: queremos hacer la salvación a nuestro modo!”. Es siempre esta cerrazón al modo de Dios. El Papa Bergoglio distingue la actitud del “pueblo creyente” que comprende y “acepta” la salvación traída por Jesús. Salvación que, al contrario, para los jefes del pueblo, se reduce al cumplimiento de los 613 preceptos creados por “su fiebre intelectual y teológica”: Ellos no creen en la misericordia ni en el perdón: creen en los sacrificios. Misericordia quiero y no sacrificios. Creen en todo organizado, bien organizado, todo claro. Éste es el drama de la resistencia a la salvación. También nosotros, cada uno de nosotros tiene este drama dentro. Pero nos hará bien preguntarnos: ¿Cómo quiero ser salvado? ¿A modo mío? ¿A modo de una espiritualidad, que es buena, que me hace bien, pero que es fija, tiene todo claro y no hay riesgo? ¿O según el modo divino, es decir por el camino de Jesús, que siempre nos sorprende, que siempre nos abre las puertas a ese misterio de la Omnipotencia de Dios, que es la misericordia y el perdón? Francisco insistió en que “nos hará bien pensar en este drama que tenemos en nuestro corazón”. Reflexionar si confundimos “libertad con autonomía”, y si elegimos la salvación justa”: ¿Creo que Jesús es el Maestro que nos enseña la salvación, o voy por doquier a alquilar gurúes, que me enseñen otra? ¿Un camino más seguro o me refugio bajo el techo de las prescripciones y de tantos mandamientos hechos por hombres? ¿Y así me siento seguro y – es un poco duro decir esto – con esta seguridad compro mi salvación, que Jesús da gratuitamente con la gratuidad de Dios? Nos hará bien hoy hacernos estas preguntas. Y la última: ¿Yo me resisto a la salvación de Jesús?”. (María Fernanda Bernasconi - RV).