lunes, 2 de mayo de 2016

El amor por la verdad es el punto de encuentro fundamental entre el derecho y la pastoral

REFLEXIONES EN FRONTERA, jesuita Guillermo Ortiz

El discernimiento espiritual busca reconocer la presencia del Espíritu de Dios en la realidad humana y cultural. De ahí la obligación de los pastores de discernir bien las situaciones. No se trata de adecuar una pastoral a la doctrina, sino de no arrancar a la doctrina el sello pastoral original y constitutivo. El amor por la verdad es el punto de encuentro fundamental entre el derecho y la pastoral. La verdad no es abstracta y se integra en el itinerario humano y cristiano de cada uno de los fieles. Por eso, la preocupación pastoral por las situaciones de la vida real de las personas y de las familias no debe ser interpretada como una contraposición respecto al derecho.

La ayuda para la lectura de “La alegría del amor”, que se escribió antes de la publicación de esta Exhortación de Francisco, dice que “la preocupación pastoral no debe ser interpretada como una contraposición respecto al derecho. Por el contrario: el amor por la verdad es el punto de encuentro fundamental entre el derecho y la pastoral. La verdad no es abstracta y se integra en el itinerario humano y cristiano de cada uno de los fieles. Esta pastoral no es ni siquiera una mera aplicación práctica contingente de la teología. No se trata de adecuar una pastoral a la doctrina, sino de no arrancar a la doctrina el sello pastoral original y constitutivo”.


“Para liberar debemos hacernos pequeños”, el Papa a la Orden de la Merced

(RV).- El Papa Francisco recibió en el Vaticano a los participantes del Capítulo General de la Orden de la Merced. Este Capítulo General tiene por lema ‘La Merced: memoria y profecía en las periferias de la libertad’ y abrirá la celebración del octavo Centenario de la Orden.

Con respecto al octavo Centenario de la Orden, el Papa los animó a no dejar de “proclamar el año de gracia del Señor a todos aquellos a los que son enviados: a los perseguidos por causa de su fe y a los privados de libertad, a las víctimas de la trata y a los jóvenes de sus escuelas, a los que atienden en sus obras de misericordia y a los fieles de las parroquias y las misiones que les han sido encomendadas por la Iglesia”.

Acerca del tema de su Capítulo, el Obispo de Roma destacó “una memoria que evoca las grandes gestas cumplidas en estos ocho siglos: la obra de la redención de cautivos, la audaz misión en el nuevo mundo, así como a tantos miembros ilustres por santidad y letras que engalanan su historia”.

Y el Pontífice añadió que con este espíritu, se puede hablar realmente de profecía. “Porque ser profeta es prestar nuestra voz humana a la Palabra eterna, olvidarnos de nosotros mismos para que sea Dios quien manifieste su omnipotencia en nuestra debilidad” y agregó “ustedes han recibido también un don y han sido consagrados para una misión que es una obra de misericordia: seguir a Cristo llevando la buena noticia del Evangelio a los pobres y la liberación a los cautivos”.

Por último, el Papa explicó que “el profeta sabe ir a las periferias, a las que hay que acercarse ligero de equipaje” por lo que los invitó a evocar qué movió a sus padres y hacia dónde los dirigió, para comprometerse a seguir sus pasos. “Ellos fueron capaces de quedarse como rehenes junto al pobre, al marginado, al descartado de la sociedad, para llevarle consuelo, sufriendo con él, completando en carne propia lo que falta a la pasión de Cristo… Seguirles es asumir que, para liberar, debemos hacernos pequeños, unirnos al cautivo, en la certeza que así no sólo cumpliremos nuestro propósito de redimir, sino que encontramos nosotros también la verdadera libertad, pues en el pobre y el cautivo reconocemos presente a nuestro Redentor”, concluyó.

(Mercedes De La Torre – Radio Vaticano).

Discurso del Papa a los mercedarios con ocasión de su Capítulo General:

Queridos hermanos y hermanas,

         Les doy la bienvenida y agradezco al Padre Pablo Bernardo Ordoñe sus palabras. Encomiendo al Señor los trabajos de esta asamblea capitular y los proyectos de bien que se programan para este sexenio, confiando a la maternal protección de Nuestra Señora de la Merced el nuevo equipo de gobierno que surgirá de vuestra deliberación.

         Con el lema «La Merced: memoria y profecía en las periferias de la libertad» están afrontando este Capítulo General que se abre a la próxima celebración del octavo centenario de la Orden. Una memoria que evoca las grandes gestas cumplidas en estos ocho siglos: la obra de la redención de cautivos, la audaz misión en el nuevo mundo, así como a tantos miembros ilustres por santidad y letras que engalanan su historia. Ciertamente, mucho hay que recordar, y nos hace bien recordar.

         Pero este recuerdo no debe limitarse a una exposición del pasado, sino que ha de ser un acto sereno y consciente que nos permita evaluar nuestros logros, sin olvidar nuestros límites y, sobre todo, afrontar los desafíos que la humanidad nos plantea. Este capítulo puede ser una ocasión privilegiada para un diálogo sincero y provechoso que no se quede en un pasado glorioso, sino que examine las dificultades encontradas en ese camino, las vacilaciones y también los errores. La verdadera vida de la Orden ha de buscarse en el constante esfuerzo por adecuarse y renovarse, a fin de poder dar una respuesta generosa a las necesidades reales del mundo y de la Iglesia, siendo fieles al patrimonio perenne del que son depositarios.

         Con este espíritu, podemos hablar realmente de profecía, no podemos hacerlo de otro modo. Porque ser profeta es prestar nuestra voz humana a la Palabra eterna, olvidarnos de nosotros mismos para que sea Dios quien manifieste su omnipotencia en nuestra debilidad. El profeta es un enviado, un ungido, ha recibido un don del Espíritu para el servicio del santo Pueblo fiel de Dios. Ustedes han recibido también un don y han sido consagrados para una misión que es una obra de misericordia: seguir a Cristo llevando la buena noticia del Evangelio a los pobres y la liberación a los cautivos (cf. Lc 4,18). Queridos hermanos, nuestra profesión religiosa es un don y una gran responsabilidad, pues lo llevamos en vasos de barro. No nos fiemos de nuestras propias fuerzas sino encomendémonos siempre a la misericordia divina. La vigilancia, la perseverancia en la oración, en el cultivo de la vida interior son los pilares que nos sostienen. Si Dios está presente en vuestras vidas, la alegría de llevar su Evangelio será vuestra fuerza y vuestro gozo. Dios nos ha llamado además a servirle dentro de la Iglesia y dentro de la Comunidad. Sosténganse en este camino común; que la comunión fraterna y la concordia en el bien obrar testimonien, antes que las palabras, el mensaje de Jesús y su amor a la Iglesia.

         El profeta sabe ir a las periferias, a las que hay que acercarse ligero de equipaje. El Espíritu es un viento ligero que nos impulsa hacia adelante. Evocar qué movió a vuestros Padres y hacia dónde los dirigió, los compromete a seguir sus pasos. Ellos fueron capaces de quedarse como rehenes junto al pobre, al marginado, al descartado de la sociedad, para llevarle consuelo, sufriendo con él, completando en carne propia lo que falta a la pasión de Cristo (Col 1,24). Y esto un día y otro, en perseverancia, en el silencio de una vida entregada libre y generosamente. Seguirles es asumir que, para liberar, debemos hacernos pequeños, unirnos al cautivo, en la certeza que así no sólo cumpliremos nuestro propósito de redimir, sino que encontramos nosotros también la verdadera libertad, pues en el pobre y el cautivo reconocemos presente a nuestro Redentor.

         En el octavo Centenario de la Orden, no dejen de «proclamar el año de gracia del Señor» a todos aquellos a los que son enviados: a los perseguidos por causa de su fe y a los privados de libertad, a las víctimas de la trata y a los jóvenes de sus escuelas, a los que atienden en sus obras de misericordia y a los fieles de las parroquias y las misiones que les han sido encomendadas por la Iglesia. Para cada uno de ellos y para la entera familia mercedaria va mi bendición y también mi ruego de que no se olviden de rezar por mí.

 


Homilía del Papa: pequeñas y grandes persecuciones son el precio del testimonio cristiano

(RV).- El Espíritu Santo nos da la fuerza de ser testigos de Jesús también entre las persecuciones, aquellas grandes en las cuales se llega a dar la vida y aquellas pequeñas, las persecuciones de las habladurías y de las críticas: lo dijo el Papa Francisco en la misa matutina en la Casa Santa Marta.

El Espíritu toca los corazones

Estamos ya cercanos a Pentecostés y las lecturas nos hablan siempre más del Espíritu Santo. Los Actos de los Apóstoles refieren que el Señor abrió el corazón de una mujer llamada Lidia, una comerciante de púrpura que en la ciudad de Tiatira escuchaba las palabras de Pablo. El Papa comenta:

“Esta mujer, algo sintió dentro de sí que la empujaba a decir: ‘¡esto es verdad! Yo estoy de acuerdo con aquello que dice este hombre, este hombre da testimonio de Jesucristo. ¡Es verdad lo que dice!’ Pero, ¿quién ha tocado el corazón de esta mujer? ¿Quién le ha dicho: ‘escuchen, porque es verdad'? Es precisamente el Espíritu Santo, que le hizo sentir que Jesús era el Señor; le hizo sentir a esta mujer que la salvación estaba en las palabras de Pablo; le hizo sentir un testimonio. El Espíritu da testimonio de Jesús. Y cada vez que nosotros escuchamos en el corazón algo que nos acerca a Jesús, es el Espíritu que trabaja dentro”.

La persecución es el precio del testimonio cristiano

El Evangelio habla de un doble testimonio: aquel del Espíritu Santo que nos da el testimonio de Jesús y de nuestro testimonio. Nosotros somos testigos del Señor con la fuerza del Espíritu. Jesús invita a los discípulos a no escandalizarse, porque el testimonio lleva consigo las persecuciones. Desde las “pequeñas persecuciones de las habladurías”, de las críticas, a aquellas grandes, de las cuales “la historia de la Iglesia está llena, que lleva a los cristianos a la cárcel o los lleva incluso a dar la vida”:

“Es el precio del testimonio cristiano”, dice Jesús. ‘Los echarán de las sinagogas, es más, llega la hora en la que quienquiera los asesinará, creerá que rinde culto a Dios’. El cristiano, con la fuerza del Espíritu, da testimonio de que el Señor vive, que el Señor ha resucitado, que el Señor está entre nosotros, que el Señor celebra con nosotros su muerte, su resurrección, cada vez que nos acercamos al altar. También el cristiano da testimonio, ayudado por el Espíritu, en su vida cotidiana, con su modo de actuar. Es el testimonio continuo del cristiano. Pero tantas veces este testimonio provoca ataques, provoca persecuciones”.

Hacer conocer a Jesús no tanto con las palabras sino con el testimonio

“El Espíritu Santo que nos ha hecho conocer a Jesús – concluye el Papa – es el mismo que nos empuja a hacerlo conocer, no tanto con las palabras, sino con el testimonio de vida”:

“Es bueno pedir al Espíritu Santo que venga a nuestro corazón, para dar testimonio de Jesús, decirle: ‘Señor, que yo no me aleje de Jesús. Hazme recordar lo que ha dicho y hecho Jesús. Y también ayúdame a llevar el testimonio de estas cosas. Que la mundanidad, las cosas fáciles, las cosas que vienen precisamente del padre de la mentira, del príncipe de este mundo, el pecado, no me aleje del testimonio”.

(María Cecilia Mutual – RV)


Amoris Laetitia un poema al amor entre el hombre y la mujer, mons. Víctor Masalles

(RV).- Monseñor Víctor Masalles, Obispo auxiliar de Santo Domingo en República Dominicana envía desde Roma un mensaje en este Jubileo de la Misericordia y destaca la importancia de la reciente Exhortación apostólica Amoris Laetitia, la alegría del amor, documento papal sobre el amor en la familia:

“La misericordia es la forma en la que Dios toca la puerta de cada corazón, de cada hombre, no importa en la condición en la que se encuentre, en la condición de pecado que se encuentre. No hay pecador que esté alejado del brazo de Dios que se le extiende para que se pueda encontrarse con su misericordia, un encuentro con el Dios verdadero, de amor y de misericordia… con este año jubilar se hace un gran apelo a esta redención, a este amor, a este perdón que incluso se invita a mucha gente que cree que está alejada de la Iglesia… hay gente que se ha autoexcluido… Dios con este año jubilar toca la puerta de cada ser humano y nos está diciendo a todos que nos ama y cabemos todos en su regazo”.

Amoris Laetitia “es una bendición porque el Papa nos ayuda a ver cómo ve Dios su propia obra, la obra de haber creado hombre y mujer, haber creado este proyecto del hombre que dejaría a su padre y a su madre para unirse a su mujer y cómo en ello, es un proyecto de alegría, un proyecto alegre… es una exaltación al amor”.

La Exhortación apostólica es “un poema al matrimonio, un poema en positivo, un poema en donde se ve el hombre y la mujer encontrando su verdadero rol dentro de lo que es cumplir el propósito que Dios le ha dado… vemos como si fuera un párroco, el Santo Padre, nos ha hablado a todos, a todas las familias, a todas las parejas les habla…”.

“En República Dominicana hay muchas crisis en los matrimonios, muchas dificultades, hay una cultura que dificulta que se viva ese amor, esa alegría en el amar, y por eso en República Dominicana yo animo a todas las parejas, hombre y mujer que se han unido, en otra manera que encuentren en el matrimonio sacramental una fuente de la alegría, que no sea solamente el matrimonio un permiso para estar juntos, sino que sea una fuente de gracia para poder santificarse el uno al otro… el sacramento es una fuente de gracia con la cual se puede vivir el amor y la fidelidad de Cristo… con la alegría de amar invito que cada hombre y mujer en la República Dominicana, de América Latina y el mundo puedan encontrar en la vida de la pareja una plenitud de vida”.

(Mercedes De La Torre – Radio Vaticano).


domingo, 1 de mayo de 2016

Papa: nuevo apremiante llamamiento por la paz en Siria. Y nunca tolerar abusos contra menores

(RV).- «¡Respeten el cese de hostilidades!», pidió el Papa ante la tragedia humanitaria en Siria.

Después del Regina Coeli, felicitó la Pascua a las Iglesias de Oriente y habló de la dignidad humana y laboral y de la tutela de los menores contra toda violencia, y enfatizó que el abuso es una tragedia, siempre intolerable que se debe castigar

¡Cristo ha resucitado!

Al concluir el rezo a la Reina del Cielo, del VI Domingo de Pascua, en el día en que las Iglesias de Oriente celebran la Resurrección del Señor, el Obispo de Roma se unió a la celebración:

«Mi cordial saludo va a nuestros hermanos de las Iglesias de Oriente, que celebran hoy la Pascua. ¡Que el Señor resucitado brinde a todos los dones de su luz y de su paz: Christos anesti

Una vez más el dolor del Papa por la trágica situación humanitaria en Siria y un nuevo apremiante llamamiento:

«Recibo con profundo dolor las noticias dramáticas provenientes de Siria, que se refieren a la espiral de violencia que sigue agravando la ya desesperada situación humanitaria del país, en particular en la ciudad de Alepo, cobrando víctimas inocentes, incluso entre los niños, los enfermos y los que con gran sacrificio están comprometidos en prestar ayuda al prójimo. Exhorto a todas las partes implicadas en el conflicto a respetar el cese de las hostilidades y a fortalecer el diálogo en curso, único camino que conduce a la paz».

En la víspera de la apertura en la Ciudad Eterna de la Conferencia internacional dedicada al desarrollo sostenible y al trabajo, el Papa recordó la inalienable dignidad humana y laboral y la tutela del medio ambiente:

«Mañana se inaugura en Roma la Conferencia Internacional sobre el tema ‘El desarrollo sostenible y las formas más vulnerables de trabajo’. Deseo que este evento pueda sensibilizar a las autoridades, a las instituciones políticas y económicas y a la sociedad civil, para que se promueva un modelo de desarrollo que tenga en cuenta la dignidad humana, en el respeto de las normas laborales y del medio ambiente».

El Papa Francisco alentó a la Asociación italiana ‘Meter’, que desde 1995, promueve, el uno de mayo, una Jornada dedicada a los menores víctimas de violencias, contra la explotación, la indiferencia y la pederastia. Y que también este año, con el lema ‘Niños, levántense’, estaba presente con su fundador, el sacerdote Fortunato Di Noto, y numerosos asociados, en la Plaza de San Pedro, para rezar con el Santo Padre:

«Saludo a la Asociación ‘Meter’, que desde hace tantos años lucha contra toda forma de abuso de menores. ¡Ésta es una tragedia!  ¡No debemos tolerar los abusos contra los menores! ¡Debemos defender a los menores y debemos castigar severamente a los abusadores! ¡Gracias por su compromiso y sigan adelante con coraje en esta obra!»

El Santo Padre saludó asimismo a los peregrinos de Italia y de otros países, de Madrid, Barcelona, Varsovia y la Comunidad Abrahán, comprometida en proyectos de evangelización en Europa.

(CdM – RV)


Nuevo apremiante llamamiento del Papa por la paz en Siria

(RV).- «¡Respeten el cese de hostilidades!», pidió el Papa ante la tragedia humanitaria en Siria.

Después del Regina Coeli, felicitó la Pascua a las Iglesias de Oriente y habló de la dignidad humana y laboral y de la tutela de los menores contra toda violencia, y enfatizó que el abuso es una tragedia, siempre intolerable que se debe castigar

¡Cristo ha resucitado!

Al concluir el rezo a la Reina del Cielo, del VI Domingo de Pascua, en el día en que las Iglesias de Oriente celebran la Resurrección del Señor, el Obispo de Roma se unió a la celebración:

«Mi cordial saludo va a nuestros hermanos de las Iglesias de Oriente, que celebran hoy la Pascua. ¡Que el Señor resucitado brinde a todos los dones de su luz y de su paz: Christos anesti

Una vez más el dolor del Papa por la trágica situación humanitaria en Siria y un nuevo apremiante llamamiento:

«Recibo con profundo dolor las noticias dramáticas provenientes de Siria, que se refieren a la espiral de violencia que sigue agravando la ya desesperada situación humanitaria del país, en particular en la ciudad de Alepo, cobrando víctimas inocentes, incluso entre los niños, los enfermos y los que con gran sacrificio están comprometidos en prestar ayuda al prójimo. Exhorto a todas las partes implicadas en el conflicto a respetar el cese de las hostilidades y a fortalecer el diálogo en curso, único camino que conduce a la paz».

En la víspera de la apertura en la Ciudad Eterna de la Conferencia internacional dedicada al desarrollo sostenible y al trabajo, el Papa recordó la inalienable dignidad humana y laboral y la tutela del medio ambiente:

«Mañana se inaugura en Roma la Conferencia Internacional sobre el tema ‘El desarrollo sostenible y las formas más vulnerables de trabajo’. Deseo que este evento pueda sensibilizar a las autoridades, a las instituciones políticas y económicas y a la sociedad civil, para que se promueva un modelo de desarrollo que tenga en cuenta la dignidad humana, en el respeto de las normas laborales y del medio ambiente».

El Papa Francisco alentó a la Asociación italiana ‘Meter’, que desde 1995, promueve, el uno de mayo, una Jornada dedicada a los menores víctimas de violencias, contra la explotación, la indiferencia y la pederastia. Y que también este año, con el lema ‘Niños, levántense’, estaba presente con su fundador, el sacerdote Fortunato Di Noto, y numerosos asociados, en la Plaza de San Pedro, para rezar con el Santo Padre:

«Saludo a la Asociación ‘Meter’, que desde hace tantos años lucha contra toda forma de abuso de menores. ¡Ésta es una tragedia!  ¡No debemos tolerar los abusos contra los menores! ¡Debemos defender a los menores y debemos castigar severamente a los abusadores! ¡Gracias por su compromiso y sigan adelante con coraje en esta obra!»

El Santo Padre saludó asimismo a los peregrinos de Italia y de otros países, de Madrid, Barcelona, Varsovia y la Comunidad Abrahán, comprometida en proyectos de evangelización en Europa.

(CdM – RV)


¡No estamos solos: Jesús está cerca de nosotros! El Papa en el Regina Coeli

(RV).- Este domingo 1 de mayo Francisco recordó la promesa de Jesús a los Apóstoles: el don del Espíritu Santo, “que tendrá la tarea de enseñar y de recordar sus palabras a la comunidad de los discípulos”. Ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro para el rezo de la oración mariana, el Obispo de Roma precisó que también hoy el Espíritu, difundido en nosotros con los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, actúa en nuestra vida guiándonos en la forma de pensar, de actuar, de distinguir lo bueno de lo malo. “ Nos ayuda – agregó el Papa-  a practicar la caridad de Jesús, su donarse a los demás, especialmente a los más necesitados”.

¡No estamos solos! Repitió con energía el Santo Padre, indicando que la señal de la presencia del Espíritu Santo es también la paz que Jesús dona a sus discípulos, que es diferente de aquella que los hombres queremos e  intentamos realizar. “La paz de Jesús brota de la victoria sobre el pecado, sobre el egoísmo que nos impide amarnos como hermanos. Es don de Dios y señal de su presencia. Todo discípulo, llamado hoy a seguir a Jesús cargando la cruz, recibe en sí la paz del Crucificado Resucitado en la seguridad de su victoria y en la espera de su definitiva venida”.

(RC-RV)