sábado, 2 de diciembre de 2017

El Papa y los jóvenes en Bangladés: miren el mundo con los ojos de Dios

Alegría y esperanza, caminando con Jesús, viajando en la vida guiados por Él, no vagando sin rumbo. El último encuentro del Papa Francisco en Bangladés estuvo dedicado a los jóvenes: una fiesta de la fe con oración, testimonios, cantos y danzas, en el Colegio Notre Dame de Daca.

Asegurando que se siente «rejuvenecer» cuando está con los jóvenes, el Papa destacó el entusiasmo que los caracteriza y agradeció el testimonio que le presentaron una chica, Upasana, y un chico, Anthony.

Con la importancia de la sabiduría, que nace de la fe, el Santo Padre señaló que es la sabiduría que se «vislumbra en los ojos de los padres y de los abuelos, en cuyos ojos, como cristianos, vemos la luz de la presencia de Dios, la luz que han descubierto en Jesús».

Esa sabiduría, que nos hace «escuchar con los oídos de Dios y amar con el corazón de Dios, nos ayuda también a reconocer y rechazar las falsas promesas de felicidad», dijo también el Papa, lamentando que haya culturas, que hacen falsas promesas, que no liberan sino que conducen al egoísmo, la oscuridad y la amargura, como sucede cuando un pueblo, una religión o una sociedad se convierten en un «pequeño mundo», se vuelven presuntuosas con la mentalidad del ‘yo soy bueno’, tú eres malo’.

El Papa Francisco destacó su gran alegría al ver que «junto a los católicos, estén muchos jóvenes amigos musulmanes y de otras religiones». Y alentó la determinación de promover un clima de armonía, donde se tiende la mano, a pesar de las diferencias religiosas, recordando su grata experiencia en Buenos Aires, con un episodio de «amistad social», entre jóvenes distintos pero aunados por el bien común.

Tras reiterar su invitación a la juventud a respetar a los ancianos, que aseguran que los valores más importantes se transmita a los hijos y a los nietos, enriquecidos con su amor, el Papa renovó también su exhortación a hablar con los padres y abuelos y su invitación a contemplar la sabiduría de Dios, que refuerza la esperanza y ayuda a afrontar el futuro con valentía:

«Nosotros, cristianos, hallamos esta esperanza en el encuentro personal con Jesús en la oración y en los sacramentos, y en el encuentro concreto con él en los pobres, los enfermos, los que sufren y los abandonados. En Jesús descubrimos la solidaridad de Dios, que camina constantemente a nuestro lado.

Queridos jóvenes, queridos amigos, mirando vuestros rostros me lleno de alegría y de esperanza; alegría y esperanza por vosotros, por vuestro país, por la Iglesia y por vuestras comunidades. Que la sabiduría de Dios siga inspirando vuestro esfuerzo por crecer en el amor, en la fraternidad y en la bondad. Al dejar hoy vuestro país, os aseguro mi oración para que todos podáis continuar creciendo en el amor a Dios y al prójimo. Y por favor, no os olvidéis de rezar por mí.

¡Dios bendiga a Bangladesh! Isshór Bangladeshké ashirbád korún!»

 (CdM)


viernes, 1 de diciembre de 2017

Mensaje del Papa a los participantes del Encuentro de Pastoral Vocacional

El Papa ha enviado un mensaje a los participantes del Encuentro Internacional promovido por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, que este año lleva como tema «Pastoral Vocacional y la Vida Consagrada. Horizontes y esperanzas».

Se trata de una iniciativa que quiere ser la aportación de dicho Dicasterio al próximo Sínodo de los Obispos, que se celebrará en octubre de 2018 dedicado al tema de: «Los Jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional».

Alrededor de 800 consagrados, entre ellos coordinadores y animadores de pastoral vocacional provenientes de todo el mundo, se dieron cita el 1 de diciembre a partir de las 8:30 de la mañana, en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, con el fin de escuchar, compartir y confrotar el importante tema de las vocaciones. En su mensaje el Santo Padre pone de manifiesto tres convicciones sobre pastoral vocacional ligadas a tres desafíos a los que debe hacer frente la Iglesia de hoy.

Convicciones de la Pastoral Vocacional en la Iglesia actual

La primera convicción que sugiere Francisco es que hablar de pastoral vocacional es afirmar que toda acción pastoral de la Iglesia está orientada, por su propia naturaleza, al discernimiento vocacional, "en cuanto su objetivo último es ayudar al creyente a descubrir el camino concreto para realizar el proyecto de vida al que Dios lo llama; por tanto esta no puede quedar reducida a la mera puesta en práctica de actividades encerradas en sí mismas ya que así existe el riesgo de caer en proselitismo". En consecuencia, afirma el Papa, "la pastoral vocacional ha de colocarse en estrecha relación con la evangelización, la educación en la fe, de forma que la pastoral vocacional sea un verdadero itinerario de fe y lleve al encuentro personal con Cristo".

La segunda convicción, explica el Obispo de Roma, “es que la pastoral vocacional tiene su humus, es decir su nutriente fundamental, en la pastoral juvenil y que por consiguiente ambas deben caminar siempre de la mano". En este sentido, el Papa hace hincapié en que la dimensión vocacional de la pastoral juvenil "no es algo que se debe plantear solamente al final de todo el proceso o a un grupo particularmente sensible a una llamada vocacional específica, sino que ha de plantearse constantemente a lo largo de todo el proceso de evangelización y de educación en la fe de los adolescentes y de los jóvenes, que ante todo debe ser dinámico, completo, eficaz y verdaderamente formativo".

Finalmente, el Sucesor de Pedro propone una tercera convicción: la oración. Esta ha de ocupar un lugar muy importante en la pastoral vocacional, "ya que constituye el primer e insustituible servicio que podemos ofrecer a la causa de las vocaciones". Así lo dice claramente Jesús: «Orad al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies» (Mt 9, 38), recuerda el Papa añadiendo que no por ello, "la oración debe verse como un fácil recurso para desentendernos del trabajar en la evangelización de los jóvenes para que se abran a la llamada del Señor”.

Desafíos de la Pastoral Vocacional en el mundo de hoy

Las convicciones desarrolladas anteriormente en la carta, plantean algunos desafíos que el Santo Padre considera importante destacar:

El desafío de la confianza: "Hay que vencer la fácil tentación que nos lleva a pensar que en algunos ambientes ya no es posible suscitar vocaciones, tengamos pues confianza en los jóvenes y en el Señor", escribe el Papa.

El desafío de la lucidez: "Es necesario tener una mirada aguda y, al mismo tiempo, una mirada de fe sobre el mundo y en particular sobre el mundo de los jóvenes".

El desafío de de la convicción en su propia esencia: "que la pastoral vocacional sea una narración de lo que uno mismo vive y de lo que llena de sentido la propia vida", ya que, añade el Sucesor de Pedro, “para proponer hoy a un joven el «ven y sígueme» (Jn1, 39) se requiere audacia evangélica; la convicción de que el seguimiento de Cristo es auténtico".

El Santo Padre concluye su mensaje escrito, citandos dos puntos claves en cuanto al tema de pastoral vocacional y vida consagrada: el primero es tener presente que no hay respuestas mágicas para ninguna cuestión y el segundo, es que a la vida consagrada, como del resto a toda la Iglesia, se le está pidiendo una verdadera conversión pastoral, no solo de lenguaje, sino también de estilo de vida, si quiere conectar con los jóvenes y ofrecerles un camino de fe como propuesta vocacional.

"Qué nadie les robe la alegría de seguir a Jesucristo y la valentía de proponerlo a los demás como camino, verdad y vida" (Jn 14,6), se despide el Papa invitando a cada uno, incluido él mismo, "a romper sus propios miedos". 

(SL-SpC)


Papa: que los líderes religiosos unan su voz contra el terrorismo

De María Fernanda Bernasconi, SpC

“Queridos hermanos obispos, agradezco al Señor estos momentos de conversación y de intercambio fraterno. También me siento contento de que este Viaje Apostólico, que me ha traído a Bangladés, me haya permitido ser testigo de la vitalidad y el fervor misionero de la Iglesia en esta nación”. Lo dijo el Santo Padre durante su encuentro con los Obispos de este país, celebrado a primeras horas de la tarde del 1º de diciembre, en el arzobispado de Daca. Tras el saludo de su Arzobispo Metropolitano, el Cardenal Patrick  D’Rozario, Presidente de la Conferencia Episcopal Bangladesí, Francisco comenzó diciendo:

¡Qué bueno es para nosotros estar juntos!

¡Qué bueno es para nosotros estar juntos! Agradezco al cardenal Patrick sus palabras introductorias, con las que ha presentado las múltiples actividades espirituales y pastorales de la Iglesia en Bangladés. He apreciado particularmente su referencia al previsor Plan Pastoral de 1985, que pone de manifiesto los principios y las prioridades evangélicas que han guiado la vida y la misión de la comunidad eclesial en esta joven nación. Mi propia experiencia en Aparecida, que lanzó la misión continental en América Latina, me ha convencido de la fecundidad de tales planes, que implican a todo el Pueblo de Dios en un proceso continuo de discernimiento y de acción.

Espíritu de afecto y colegialidad

Tras recordarles que la realidad de la comunión sigue inspirando el celo misionero que distingue a la Iglesia en este país, el Papa les dijo que su mismo ministerio episcopal ha estado tradicionalmente marcado por un espíritu de colegialidad y apoyo mutuo. Espíritu de afecto y colegialidad que comparten también sus sacerdotes y, a través de ellos, se ha extendido a las parroquias, las comunidades y los múltiples apostolados de sus Iglesias locales. Todo esto – añadió el Pontífice – se manifiesta en la seriedad con la que se preocupan por el bien concreto de su gente. Por esta razón les pidió que perseveren en este ministerio de presencia, que es fundamental para fortalecer los vínculos de comunión que los unen a sus sacerdotes, que son sus hermanos, hijos y colaboradores en la viña del Señor, y a los religiosos y religiosas que contribuyen decisivamente a la vida católica en este país.

Reconozcan y valoren los carismas de los laicos y laicas

Al mismo tiempo, el Obispo de Roma les hizo otra petición: Yo les pediría que muestren una cercanía pastoral cada vez mayor hacia los fieles laicos. Es necesario promover su participación efectiva en la vida de sus Iglesias particulares, a través de las estructuras canónicas que permiten escuchar sus voces y apreciar sus experiencias. Reconozcan y valoren los carismas de los laicos y laicas, y anímenlos a poner sus dones al servicio de la Iglesia y de la sociedad en su conjunto.

Tras dirigir su pensamiento a los numerosos y entregados catequistas de este país, cuyo apostolado es esencial para el crecimiento de la fe y para la formación cristiana de las nuevas generaciones; Francisco les sugirió que estén atentos a las necesidades espirituales de estos verdaderos misioneros y guías de oración, especialmente de los que se encuentran en las zonas más remotas.

Bangladés ha sido bendecido con vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa

Aludiendo a los meses de preparación para la próxima Asamblea del Sínodo de los Obispos, el Papa Bergoglio les recordó que todos están invitados a pensar cuál es la mejor manera de hacer que sus jóvenes compartan la alegría, la verdad y la belleza de nuestra fe. Y añadió que si bien Bangladés ha sido bendecido con vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa; es importante asegurar que los candidatos estén bien formados para comunicar a los demás, y en especial a sus propios coetáneos, la riqueza de la fe.

El Santo Padre también se refirió a la valiosa acción social de la Iglesia en esta nación, orientada a la asistencia de las familias y, de manera específica, al compromiso por la promoción de la mujer, sin olvidar su sentido de la hospitalidad, el respeto que muestran hacia los padres y abuelos, y la atención que le dan a los ancianos, enfermos y desamparados. Estos valores – les dijo el Papa – son confirmados y elevados por el Evangelio de Jesucristo. Una palabra especial de gratitud merecen todos los que trabajan silenciosamente para apoyar a las familias cristianas en su misión de dar cada día testimonio del amor reconciliador del Señor y de dar a conocer su poder redentor. Como señala la Exhortación Post-sinodal Ecclesia in Asia, la familia “no es simplemente objeto del cuidado pastoral de la Iglesia, sino también uno de los agentes más eficaces de evangelización” (n. 46).

El Pontífice no olvidó referirse a la opción por los pobres que forma parte del objetivo de su Plan Pastoral y que se ha demostrado profético, razón por la cual la comunidad católica puede sentirse orgullosa de su historia de servicio a los pobres, especialmente en las zonas más remotas y en las comunidades tribales.

Trabajar para crear una ‘cultura de la misericordia’

Y a la luz de la actual crisis en el ámbito de los refugiados, además de decirles que queda aún mucho por hacer, el Papa agregó: La inspiración para sus obras de asistencia a los necesitados debe ser siempre esa caridad pastoral que sabe reconocer enseguida las heridas humanas y que responde con generosidad a cada uno personalmente. Al trabajar para crear una ‘cultura de la misericordia’ (cf. Misericordia et Misera, 20), sus Iglesias locales demuestran su opción por los pobres, refuerzan la proclamación de la infinita misericordia del Padre y contribuyen en gran medida al desarrollo integral de su patria.

Trabajar tenazmente en construir puentes y fomentar el diálogo

En cuanto a la diversidad étnica en la que viven y que se refleja en una variedad de tradiciones religiosas con todos sus aspectos interreligiosos y ecuménicos, Francisco les recordó el compromiso de la Iglesia de llevar adelante la comprensión interreligiosa a través de seminarios y programas educativos, así como por medio de contactos personales e invitaciones a fin de contribuir a la difusión de la buena voluntad y la armonía. Por eso deben trabajar tenazmente en construir puentes y en fomentar el diálogo, ya que estos esfuerzos no sólo facilitan la comunicación entre los diferentes grupos religiosos, sino que también despiertan las energías espirituales necesarias para la construcción de una nación unida, justa y en paz.

Y añadió que cuando los líderes religiosos se pronuncian con una sola voz contra la violencia, que pretende hacerse pasar por religión, y tratan de reemplazar la cultura del conflicto con la cultura del encuentro, acuden a las raíces espirituales más profundas de sus diversas tradiciones. También brindan un servicio inestimable al futuro de sus países y de nuestro mundo al educar a los jóvenes en el camino de la justicia: “Es necesario acompañar y ayudar a madurar a las nuevas generaciones para que, ante la lógica incendiaria del mal, respondan con el paciente crecimiento del bien” (Discurso en la Conferencia Internacional por la Paz, Al-Azhar, El Cairo, 28 abril 2017).

Por último, el Papa Francisco se despidió de sus queridos hermanos obispos con su deseo de que los sacerdotes, religiosos, consagrados, consagradas y fieles confiados a su cuidado pastoral, encuentren siempre una renovada energía en sus esfuerzos por ser evangelizadores que anuncien la Buena Noticia no sólo con palabras sino sobre todo con una vida que se ha transfigurado en la presencia de Dios. Tras impartirles con gran afecto su Bendición Apostólica, el Santo Padre les pidió que por favor, no se olviden de rezar por él.


Video mensaje del Papa al encuentro sobre laicos católicos en política

De Griselda Mutual

Se lleva a cabo del 1º al 3 de diciembre, en Bogotá, Colombia, el “Encuentro de católicos con responsabilidades políticas al servicio de los pueblos Latinoamericanos”, organizado por la Pontificia Comisión para América Latina junto al Consejo Episcopal Latinoamericano.

A diez años del documento de Aparecida la Iglesia en América Latina, cerca de setenta políticos, y veinte entre obispos y cardenales de los distintos países latinoamericanos, a partir del intercambio de experiencias, reflexionan sobre el papel de los laicos en la política, y sobre el aporte de la Iglesia católica a la misma.

En este contexto, el Santo Padre se hizo presente en el encuentro con un extenso video mensaje en el que recordó, en primer lugar, el concepto expresado ya por Papa Pio XII y retomado por los sucesivos pontífices, de que “la política una de las formas más elevadas de caridad”.

La política es ante todo servicio, reiteró Francisco, “no es sierva de ambiciones individuales”, “tampoco patrona, que pretende regir todas las dimensiones de la vida de las personas, incluso recayendo en formas de autocracia y totalitarismo”.  La referencia –dice el Papa – de este servicio es el bien común, concebido ya por el Concilio Vaticano II, como “el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección”, o bien, dicho en otras palabras, como atmósfera de crecimiento de la persona, de la familia y de los grupos intermedios.

Citando aún el Concilio, el Papa señala asimismo la mejor manera de llegar a una política auténticamente humana, es decir, aquella de «fomentar el sentido interior de la justicia, de la benevolencia y del servicio al bien común».

Tras re- proponer el fin más profundo de la política el Santo Padre alude a la necesidad de una rehabilitación de la misma, haciendo despliegue de algunas de las problemáticas hodiernas en ese ámbito en América Latina, como la ausencia de debates políticos de altura que vayan más allá de las así llamadas políticas de cabotaje, como las ráfagas de acusaciones recíprocas que sustituyen el diálogo abierto y respetuoso, o la falta de formación y recambio generacional; todo esto sin dejar de reconocer la existencia de políticos de orientaciones distintas, que se acercan a la figura ideal de la dirigencia política, y que son capaces de movilizar sectores populares en pos de grandes objetivos nacionales y latinoamericanos.   

También los grandes desafíos que debe atender la política fueron puestos en evidencia por el pontífice, a partir de la custodia de la vida en todas sus etapas y manifestaciones, pasando por el crecimiento industrial, tecnológico, auto sostenido y sustentable, la pobreza, “la escandalosa desigualdad social”, la exclusión, la necesidad de fortificar el tejido familiar y social, y la de deshacerse de “la lacra de la corrupción”, entre muchos otros.

No faltó la observación del Papa en relación a la ausencia de voces e iniciativas de laicos católicos que abran camino al Evangelio en la vida política de las naciones, laicos que tengan la capacidad de ordenar, gestionar y transformar la sociedad según los criterios evangélicos, ni tampoco el recordatorio a los pastores de comprometerse con el pueblo, trabajar con él, soñar, reflexionar y sobre todo rezar junto al pueblo, sin caer en el clericalismo que a menudo induce a la tentación de pensar que el así llamado “laico comprometido”, es el que trabaja en obras de la Iglesia o en parroquias, descuidando, en consecuencia, al creyente que “muchas veces quema su esperanza en la lucha cotidiana por vivir su fe”.  

Por lo tanto, añade el Papa en el video mensaje, es necesario por parte de los laicos católicos, que no queden indiferentes a la cosa pública, ni relegados a los templos ni en espera de directivas eclesiásticas, y por parte de los pastores, que escuchen con mucha atención la experiencia, reflexiones e inquietudes que pueden compartir los laicos que viven su fe en los distintos ámbitos de la vida social y política.

“Vuestro diálogo sincero en este Encuentro es muy importante”, concluye el pontífice, “hablen con libertad”. “De vuestro diálogo se podrán ir sacando factores iluminantes, factores orientadores para la misión de la Iglesia en la actualidad”.

 

 


El Papa en Bangladés: encuentro interreligioso y ecuménico por la paz

El Papa Francisco alentó a las  religiones del mundo a construir la paz para toda la familia humana

«Queridos amigos:

Este encuentro, que reúne a los representantes de las diversas comunidades religiosas de este país, constituye un momento muy significativo de mi visita a Bangladés. Nos hemos reunido para profundizar nuestra amistad y para expresar el deseo unánime del don de una paz genuina y duradera».

Con la apremiante necesidad de que las religiones estén al servicio de la construcción de la paz, rechazando el odio en nombre de la religión,  el Papa destacó gratamente la importancia del encuentro interreligioso y ecuménico por la paz, celebrado en el jardín de la Nunciatura en Daca.

Agradeciendo a los queridos amigos de las comunidades musulmanas, hindúes y budistas y a las autoridades civiles de Bangladés, así como al Obispo anglicano de Daca, el Sucesor de Pedro alentó a esta nación a perseverar en el respeto de la libertad religiosa:

«Que nuestro encuentro de esta tarde pueda ser un signo claro del esfuerzo de los líderes y de los seguidores de las religiones presentes en este país por vivir juntos con respeto recíproco y buena voluntad. Que este compromiso, aquí en Bangladés, donde el derecho a la libertad religiosa es un principio fundamental, sea una llamada de atención respetuosa pero firme hacia quien busque fomentar la división, el odio y la violencia en nombre de la religión».

Invitando a la «apertura del corazón», que es condición para una cultura del encuentro, el Papa dijo también que la apertura del corazón es similar a una escalera, que se eleva hacia lo Absoluto. Es un camino, que conduce a la bondad, la justicia y la solidaridad, ante «las tierras áridas y desiertas del odio, la corrupción, la pobreza y la violencia, que dañan las vidas humanas, dividen a las familias y desfiguran el don de la creación»:

«Las diversas comunidades religiosas de Bangladés han abrazado este camino mediante el compromiso por el cuidado de la tierra, nuestra casa común, y la respuesta a los desastres naturales que han asolado la nación en los últimos años. Pienso también en la manifestación común de dolor, oración y solidaridad que ha acompañado el trágico derrumbe del Rana Plaza, que sigue impreso en la mente de todos. En estas diversas expresiones vemos cómo el camino de la bondad conduce a la cooperación para servir a los demás».

Haciendo hincapié en que «un espíritu de apertura, aceptación y cooperación entre los creyentes no contribuye simplemente a una cultura de armonía y paz, sino que es su corazón palpitante», el Papa señaló la apremiante necesidad que tiene el mundo:

«¡Cuánto necesita el mundo de este corazón que late con fuerza, para combatir el virus de la corrupción política, las ideologías religiosas destructivas, la tentación de cerrar los ojos a las necesidades de los pobres, de los refugiados, de las minorías perseguidas y de los más vulnerables!»

Sin olvidar a «los jóvenes, que a veces se sienten solos y desconcertados en la búsqueda del sentido de la vida», renovando su gratitud y aprecio, el Obispo de Roma concluyó su discurso con una nueva exhortación:

«Queridos amigos, os agradezco los esfuerzos que realizáis para promover la cultura del encuentro, y os ruego que, demostrando el compromiso común de los seguidores de las religiones por discernir el bien y ponerlo en práctica, ayudemos a todos los creyentes a crecer en la sabiduría y en la santidad, y a cooperar para construir un mundo cada vez más humano, unido y pacífico».

(CdM)


El Papa a nuevos presbíteros en Bangladés: “Sois verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento”

De Juan Carlos Velarde

Después de su llegada a Bangladés, el Papa Francisco ha presidido una Misa con ordenación de presbíteros en el Parque Shurawardy Udyan de Dhaka. Durante la celebración eucarística el Santo Padre dirigiéndose a los nuevos presbíteros reflexionó con ellos sobre el ministerio al que acceden en la Iglesia.

Partiendo de la misión propia del sacerdote les dijo que han de hacer “las veces de Cristo, Maestro, Sacerdote y Pastor, por quien la Iglesia, su Cuerpo, se edifica y crece como pueblo de Dios y templo santo”. Una vez ordenados sacerdotes les recordó el Papa “se convierten en verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento para anunciar el Evangelio, apacentar el pueblo de Dios y celebrar el culto divino, principalmente en el sacrificio del Señor”.

Destacando la misión concreta de los presbíteros hizo hincapié en la misión del mismo Cristo. En nombre de Cristo, el Maestro, les dijo “Transmitid a todos la Palabra de Dios que habéis recibido con alegría. Y al meditar en la ley del Señor, procurad creer lo que leéis, enseñar lo que creéis y practicar lo que enseñáis”. Recordando la misión sacerdotal de Cristo, les dijo: “Daos cuenta de lo que hacéis e imitad lo que conmemoráis, de tal manera que, al celebrar el misterio de la muerte y resurrección del Señor, os esforcéis por hacer morir en vosotros el mal y procuréis caminar en una vida nueva”. Finalmente, haciendo mención a Cristo Pastor les recordó: “Al introducir a los hombres en el pueblo de Dios por el Bautismo, al perdonar los pecados en nombre de Cristo y de la Iglesia por el sacramento de la Penitencia, al dar a los enfermos el alivio del óleo santo, al celebrar los ritos sagrados, al ofrecer durante el día la alabanza, la acción de gracias y la súplica no sólo por el pueblo de Dios, sino por el mundo entero, recordad que habéis sido escogidos de entre los hombres y puestos al servicio de ellos en las cosas de Dios”.

Terminó el Papa su homilía recordándoles: “que al ejercer, en la parte que os corresponde, la función de Cristo, Cabeza y Pastor, permaneciendo unidos al Obispo y bajo su dirección, esforzaos por reunir a los fieles en una sola familia…. Tened siempre presente el ejemplo del buen Pastor, que no vino para que le sirvieran, sino para servir, y para buscar y salvar lo que estaba perdido”.

Texto completo de la homilía del Papa

Santa Misa, Suhrawardy Udyan Park, Dhaka, Viernes, 1 de diciembre de 2017 [Homilía tomada del Ritual de Ordenación de Presbíteros]

Queridos hermanos:

Ahora que estos hijos nuestros van a ser ordenados presbíteros, conviene considerar con atención a qué ministerio acceden en la Iglesia.

Como sabéis, hermanos, el Señor Jesús es el gran Sacerdote del Nuevo Testamento; aunque, en verdad, todo el pueblo santo de Dios ha sido constituido sacerdocio real en Cristo. Sin embargo, nuestro gran Sacerdote, Jesucristo, eligió a algunos discípulos para que en la Iglesia desempeñasen, en nombre suyo, el oficio sacerdotal para bien de los hombres.

Él mismo, enviado por el Padre, envió, a su vez, a los Apóstoles por el mundo, para continuar sin interrupción su obra de Maestro, Sacerdote y Pastor por medio de ellos y de los Obispos, sus sucesores. Y los presbíteros son colaboradores de los Obispos, con quienes en unidad de sacerdocio están llamados al servicio del pueblo de Dios.

Estos hermanos, después de pensarlo seriamente, van a ser ordenados al sacerdocio en el Orden de los presbíteros, para hacer las veces de Cristo, Maestro, Sacerdote y Pastor, por quien la Iglesia, su Cuerpo, se edifica y crece como pueblo de Dios y templo santo.

Al configurarse con Cristo, sumo y eterno Sacerdote, y unirse al sacerdocio de los Obispos, la Ordenación os convertirá en verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento para anunciar el Evangelio, apacentar el pueblo de Dios y celebrar el culto divino, principalmente en el sacrificio del Señor.

A vosotros, queridos hijos, que vais a ser ordenados presbíteros, os incumbirá, en la parte que os corresponde, la función de enseñar en nombre de Cristo, el Maestro. Transmitid a todos la Palabra de Dios que habéis recibido con alegría. Y al meditar en la ley del Señor, procurad creer lo que leéis, enseñar lo que creéis y practicar lo que enseñáis. Que vuestra enseñanza sea alimento para el pueblo de Dios; que vuestra vida sea un estímulo para los discípulos de Cristo, a fin de que con vuestra palabra y vuestro ejemplo se vaya edificando la casa, que es la Iglesia de Dios.

Os corresponderá también la función de santificar en Cristo. Por medio de vuestro ministerio, alcanzará su plenitud el sacrificio espiritual de los fieles, que por vuestras manos, junto con ellos, será ofrecido sobre el altar, unido al sacrificio de Cristo, en celebración incruenta.

Daos cuenta de lo que hacéis e imitad lo que conmemoráis, de tal manera que, al celebrar el misterio de la muerte y resurrección del Señor, os esforcéis por hacer morir en vosotros el mal y procuréis caminar en una vida nueva.

Al introducir a los hombres en el pueblo de Dios por el Bautismo, al perdonar los pecados en nombre de Cristo y de la Iglesia por el sacramento de la Penitencia, al dar a los enfermos el alivio del óleo santo, al celebrar los ritos sagrados, al ofrecer durante el día la alabanza, la acción de gracias y la súplica no sólo por el pueblo de Dios, sino por el mundo entero, recordad que habéis sido escogidos de entre los hombres y puestos al servicio de ellos en las cosas de Dios.

Realizad, pues, con alegría perenne, en verdadera caridad, el ministerio de Cristo Sacerdote, no buscando vuestro propio interés, sino el de Jesucristo.

Finalmente, al ejercer, en la parte que os corresponde, la función de Cristo, Cabeza y Pastor, permaneciendo unidos al Obispo y bajo su dirección, esforzaos por reunir a los fieles en una sola familia, de forma que en la unidad del Espíritu Santo, por Cristo, podáis conducirlos al Padre. Tened siempre presente el ejemplo del buen Pastor, que no vino para que le sirvieran, sino para servir, y para buscar y salvar lo que estaba perdido.


El Papa a nuevos presbíteros en Bangladés: “Sois verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento”

De Juan Carlos Velarde

Después de su llegada a Bangladés, el Papa Francisco ha presidido una Misa con ordenación de presbíteros en el Parque Shurawardy Udyan de Dhaka. Durante la celebración eucarística el Santo Padre dirigiéndose a los nuevos presbíteros reflexionó con ellos sobre el ministerio al que acceden en la Iglesia.

Partiendo de la misión propia del sacerdote les dijo que han de hacer “las veces de Cristo, Maestro, Sacerdote y Pastor, por quien la Iglesia, su Cuerpo, se edifica y crece como pueblo de Dios y templo santo”. Una vez ordenados sacerdotes les recordó el Papa “se convierten en verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento para anunciar el Evangelio, apacentar el pueblo de Dios y celebrar el culto divino, principalmente en el sacrificio del Señor”.

Destacando la misión concreta de los presbíteros hizo hincapié en la misión del mismo Cristo. En nombre de Cristo, el Maestro, les dijo “Transmitid a todos la Palabra de Dios que habéis recibido con alegría. Y al meditar en la ley del Señor, procurad creer lo que leéis, enseñar lo que creéis y practicar lo que enseñáis”. Recordando la misión sacerdotal de Cristo, les dijo: “Daos cuenta de lo que hacéis e imitad lo que conmemoráis, de tal manera que, al celebrar el misterio de la muerte y resurrección del Señor, os esforcéis por hacer morir en vosotros el mal y procuréis caminar en una vida nueva”. Finalmente, haciendo mención a Cristo Pastor les recordó: “Al introducir a los hombres en el pueblo de Dios por el Bautismo, al perdonar los pecados en nombre de Cristo y de la Iglesia por el sacramento de la Penitencia, al dar a los enfermos el alivio del óleo santo, al celebrar los ritos sagrados, al ofrecer durante el día la alabanza, la acción de gracias y la súplica no sólo por el pueblo de Dios, sino por el mundo entero, recordad que habéis sido escogidos de entre los hombres y puestos al servicio de ellos en las cosas de Dios”.

Terminó el Papa su homilía recordándoles: “que al ejercer, en la parte que os corresponde, la función de Cristo, Cabeza y Pastor, permaneciendo unidos al Obispo y bajo su dirección, esforzaos por reunir a los fieles en una sola familia…. Tened siempre presente el ejemplo del buen Pastor, que no vino para que le sirvieran, sino para servir, y para buscar y salvar lo que estaba perdido”.

Texto completo de la homilía del Papa

Santa Misa, Suhrawardy Udyan Park, Dhaka, Viernes, 1 de diciembre de 2017 [Homilía tomada del Ritual de Ordenación de Presbíteros]

Queridos hermanos:

Ahora que estos hijos nuestros van a ser ordenados presbíteros, conviene considerar con atención a qué ministerio acceden en la Iglesia.

Como sabéis, hermanos, el Señor Jesús es el gran Sacerdote del Nuevo Testamento; aunque, en verdad, todo el pueblo santo de Dios ha sido constituido sacerdocio real en Cristo. Sin embargo, nuestro gran Sacerdote, Jesucristo, eligió a algunos discípulos para que en la Iglesia desempeñasen, en nombre suyo, el oficio sacerdotal para bien de los hombres.

Él mismo, enviado por el Padre, envió, a su vez, a los Apóstoles por el mundo, para continuar sin interrupción su obra de Maestro, Sacerdote y Pastor por medio de ellos y de los Obispos, sus sucesores. Y los presbíteros son colaboradores de los Obispos, con quienes en unidad de sacerdocio están llamados al servicio del pueblo de Dios.

Estos hermanos, después de pensarlo seriamente, van a ser ordenados al sacerdocio en el Orden de los presbíteros, para hacer las veces de Cristo, Maestro, Sacerdote y Pastor, por quien la Iglesia, su Cuerpo, se edifica y crece como pueblo de Dios y templo santo.

Al configurarse con Cristo, sumo y eterno Sacerdote, y unirse al sacerdocio de los Obispos, la Ordenación os convertirá en verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento para anunciar el Evangelio, apacentar el pueblo de Dios y celebrar el culto divino, principalmente en el sacrificio del Señor.

A vosotros, queridos hijos, que vais a ser ordenados presbíteros, os incumbirá, en la parte que os corresponde, la función de enseñar en nombre de Cristo, el Maestro. Transmitid a todos la Palabra de Dios que habéis recibido con alegría. Y al meditar en la ley del Señor, procurad creer lo que leéis, enseñar lo que creéis y practicar lo que enseñáis. Que vuestra enseñanza sea alimento para el pueblo de Dios; que vuestra vida sea un estímulo para los discípulos de Cristo, a fin de que con vuestra palabra y vuestro ejemplo se vaya edificando la casa, que es la Iglesia de Dios.

Os corresponderá también la función de santificar en Cristo. Por medio de vuestro ministerio, alcanzará su plenitud el sacrificio espiritual de los fieles, que por vuestras manos, junto con ellos, será ofrecido sobre el altar, unido al sacrificio de Cristo, en celebración incruenta.

Daos cuenta de lo que hacéis e imitad lo que conmemoráis, de tal manera que, al celebrar el misterio de la muerte y resurrección del Señor, os esforcéis por hacer morir en vosotros el mal y procuréis caminar en una vida nueva.

Al introducir a los hombres en el pueblo de Dios por el Bautismo, al perdonar los pecados en nombre de Cristo y de la Iglesia por el sacramento de la Penitencia, al dar a los enfermos el alivio del óleo santo, al celebrar los ritos sagrados, al ofrecer durante el día la alabanza, la acción de gracias y la súplica no sólo por el pueblo de Dios, sino por el mundo entero, recordad que habéis sido escogidos de entre los hombres y puestos al servicio de ellos en las cosas de Dios.

Realizad, pues, con alegría perenne, en verdadera caridad, el ministerio de Cristo Sacerdote, no buscando vuestro propio interés, sino el de Jesucristo.

Finalmente, al ejercer, en la parte que os corresponde, la función de Cristo, Cabeza y Pastor, permaneciendo unidos al Obispo y bajo su dirección, esforzaos por reunir a los fieles en una sola familia, de forma que en la unidad del Espíritu Santo, por Cristo, podáis conducirlos al Padre. Tened siempre presente el ejemplo del buen Pastor, que no vino para que le sirvieran, sino para servir, y para buscar y salvar lo que estaba perdido.