viernes, 29 de abril de 2016

El discernimiento es un constante proceso de apertura a la Palabra de Dios para iluminar la realidad concreta de cada vida

REFLEXIONES EN FRONTERA, jesuita Guillermo Ortiz

El  discernimiento espiritual busca la semilla de la presencia del Espíritu de Dios en la realidad humana, los acontecimientos, la sensibilidad, los deseos, en las tensiones profundas de los corazones, de los contextos sociales, culturales y espirituales.

El discernimiento es un proceso de apertura a la Palabra de Dios para iluminar la realidad concreta de cada vida, para ser dóciles al Espíritu, que nos anima a actuar con amor y a crecer de bien en mejor.

La ayuda para la lectura de “La alegría del amor”, que se escribió antes de la publicación de esta Exhortación de Francisco, explica que Diálogo y discernimiento se entrecruzan, como ha dicho el Papa en su entrevista a La Civiltà Cattolica:  “El discernimiento espiritual busca reconocer la presencia del Espíritu de Dios en la realidad humana y cultural, la semilla ya plantada de su presencia en los acontecimientos, en la sensibilidad, en los deseos, en las tensiones profundas de los corazones, de los contextos sociales, culturales y espirituales”. Esto se traduce en la obligación de los pastores de discernir bien las situaciones. (cfr Familiaris Consortio n. 84 e Sacramentum Caritatis 29).

 


Homilía del Papa: seguir a Cristo en la Luz, nunca cristianos con doble vida

Jesús llama al diablo ‘el padre de la mentira’

(RV).- Un cristiano no debe andar entre tinieblas, porque allí no está la verdad de Dios, pero si cae, puede contar con el perdón y la dulzura de Dios, que lo devuelve a la vida de la Luz. Lo reiteró el Papa Francisco, en su homilía, en la Santa Misa matutina, que celebró en la Capilla de la Casa de Santa Marta, reflexionando sobre la primera Carta de San Juan: «La noticia que hemos oído de Jesucristo y que les anunciamos es ésta: Dios es luz y en Él no hay tinieblas» (1, 5).

Haciendo hincapié en las palabras del Apóstol – que con cariño, como si fuera un abuelo que escribe a sus jóvenes nietos – pone a los creyentes ante la seria responsabilidad de no tener una doble vida: «luz de fachada y tinieblas en el corazón», el Papa subrayó, con la misma lectura, que «si decimos que no hemos pecado, hacemos pasar a Dios por mentiroso». Y recordó la eterna lucha del hombre contra el pecado y la búsqueda de la gracia:

«Si dices que estás en comunión con el Señor, entonces camina en la luz. ¡Pero, una doble vida no! ¡Eso no! Esa mentira que estamos tan acostumbrados a ver, e incluso a caer en ella ¿no? Decir una cosa y hacer otra ¿no? Siempre la tentación… Nosotros sabemos de dónde viene la mentira: en la Biblia, Jesús llama al diablo ‘el padre de la mentira’, el mentiroso. Y por ello, con tanta dulzura, con tanta mansedumbre, este abuelo le dice a la Iglesia ‘adolescente’: ‘¡No seas mentirosa!’ Tú estás en comunión con Dios, camina en la luz. Haz obras de luz, no decir una cosa y hacer otra, no tener una doble vida y todo eso».

Con la Carta de San Juan, resuena de forma especial la dulzura del Evangelio del día, destacó el Santo Padre, evocando las palabras de Jesús, que define ‘suave’ su yugo y ‘liviana’ su carga y promete ‘alivio’ a los que están afligidos y agobiados. Del mismo modo, la llamada de Juan es la de no pecar, pero si alguien lo ha hecho, que no se desaliente:

«Tenemos un Paráclito, una palabra, un abogado, un defensor ante el Padre: es Jesucristo, el Justo. Él nos justifica, Él nos da la gracia. A uno le dan ganas de decirle a este abuelo que nos aconseja así: ‘Pero ¿no es tan feo tener pecados?’ ¡Claro, el pecado es feo! Pero si has pecado, ¡mira que te esperan para perdonarte! ¡Siempre! Porque Él – el Señor – es más grande que nuestros pecados».

«Ésta es la misericordia de Dios, es la grandeza de Dios. Sabe que somos ‘nada’, que sólo de Él mana la fortaleza, y por ello nos espera siempre, dijo una vez más el Papa:

«Caminemos en la luz, porque Dios es Luz. No vayamos con un pie en la luz y el otro en las tinieblas. No hay que ser mentirosos. Y, otra cosa: todos hemos pecado. Nadie puede decir: ‘Éste es un pecador, ésta es una pecadora. Yo, gracias a Dios, soy justo’. No, sólo uno es Justo, Aquel que ha pagado por nosotros. Y si alguien peca, Él nos espera, nos perdona, porque es misericordioso y sabe muy bien de qué somos plasmados y recuerda que somos polvo. Que la alegría que nos da esta lectura nos lleve adelante en la sencillez y en la transparencia de la vida cristiana, sobre todo cuando nos dirigimos al Señor, con la verdad».

(CdM – RV)


No a la indiferencia ante las enfermedades raras: el Papa a la Conferencia Internacional sobre medicina regenerativa

(RV).- Sensibilización, investigación y acceso a la curación: son los tres aspectos focalizados por el Papa Francisco en el discurso que dirigió en la mañana de este viernes 29 de abril, a los 700 participantes de la Conferencia Internacional dedicada a la medicina regenerativa, en programa en Vaticano del 28 al 30 de abril, con un tema principal: la curación de las enfermedades raras.

En su discurso a los presentes el Pontífice destacó la profesionalidad aplicada en la búsqueda de posibles terapias y el complejo problema del acceso a curación de las personas afectadas por estas enfermedades raras, a quienes “a menudo no se da la justa atención porque no se ve un retorno económico en las inversiones que se realizan a su favor”

Tras destacar que el encuentro “asume un valor aún más significativo en el horizonte del Jubileo de la misericordia” Francisco constató que este proyecto es “motivo de esperanza” porque “ve involucradas personas e instituciones de diversas culturas, sociedades y religiones, acomunadas por una marcada sensibilidad hacia las personas enfermas”.

El Obispo de Roma se detuvo entonces brevemente en tres aspectos del compromiso emprendido por el Pontificio Consejo de la Cultura junto a la Fundación Vaticana Ciencia y Fe – STOQ  y la Fundación Steam for Life:

En primer lugar la sensibilización, “de fundamental importancia para promover en la sociedad el crecimiento del nivel de empatía – aseguró – para que nadie permanezca indiferente  ante la invocación de ayuda del prójimo” y se responda con “diligencia a estas personas”.

La segunda palabra: investigación. Con dos acepciones inseparables: la educación y la investigación científica propiamente dicha. Y en este sentido el Papa destacó la urgencia educativa “que garantice una adecuada formación humana, asegurando el máximo nivel profesional” así como la investigación, que  necesita de una constante atención a las cuestiones morales para ser instrumento de tutela de la vida y de la dignidad de la persona humana”.

Finalmente, la tercera expresión: “asegurar el acceso a la curación” porque  -insistió el Papa- “hay que oponerse a una economía de la exclusión y de la inequidad que siembra víctimas cuando el mecanismo de la ganancia prevalece sobre el valor de la vida humana. Esta es la razón por la cual – explicó- es necesario contraponer la globalización de la empatía a la globalización de la indiferencia”. Por esto –puntualizó el Obispo de Roma– estamos llamados a hacer conocer el problema de las enfermedades raras a nivel mundial, a invertir en una formación más adecuada e incrementar los recursos para la investigación, a promover la adaptación legislativa y el cambio del paradigma económico, para que sea privilegiada la persona humana ”.

Finalmente, el aliento del Santo Padre a “cultivar estos valores” y para ser, en este Año Jubilar, “cooperadores calificados y generosos de la misericordia del Padre”.

(MCM-RV)


jueves, 28 de abril de 2016

Programa ‘Tu comentario ayuda, tu opinión cuenta’: “Servir y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos”

«TU COMENTARIO AYUDA, Tu opinión cuenta»

«Amar quiere decir dar, no sólo algo material, sino algo de uno mismo: el tiempo personal, la propia amistad, las capacidades personales».

Con estas palabras el Papa Francisco se dirigía a los más de setenta mil jóvenes presentes en la misa celebrada con motivo del Jubileo de los chicos y chicas.

"Es una forma de concientizar a los jóvenes, que el dinero no lo es todo, que uno puede dar algo intangible que valdrá más", comenta Chikis, un seguidor de Radio Vaticana en Twitter. 

El Santo Padre dio a los jóvenes consejos para tener “una alegría plena en su vida” y les recordó que amar es el camino para ser felices: “Ante todo, amar es bello, es el camino para ser felices – dijo. Pero no es fácil, es desafiante, supone esfuerzo”.

También explicó a los adolescentes qué significa amar al prójimo, con un ejemplo muy sencillo: “Pensemos, cuando recibimos un regalo, nos hace felices, pero para preparar ese regalo las personas generosas han dedicado tiempo y dedicación y, de ese modo, regalándonos algo, nos han dado también algo de ellas mismas, algo de lo que han sabido privarse”.

Preguntamos a nuestros seguidores de las redes sociales, qué piensan sobre lo que planteó Francisco a los jóvenes en el Jubileo de los chicos y qué tipo de amor dan ellos a los demás. Éstas fueron algunas de las respuestas de nuestra audiencia:

Guille Jaramillo comenta: Si ponemos en práctica el "amar", en verdad todo en nuestro alrededor cambiará, habrá armonía y felicidad. Pidamos a Dios la gracia de dar sin pedir nada a cambio, sino por amor. 

Carlos Aguirre comparte: El amor que yo doy no es perfecto, pero sí es verdadero. Siempre en busca del bien de mis hermanos y no del mío propio; amar no es fácil pero tampoco es imposible. El Padre nos amó y entregó a su hijo amado por nosotros. Amar, de eso se trata: de dar en sacrificio lo que amamos, por el bien de los demás.

Es muy importante el sabernos amar, de una forma especial siempre. El Amor debe ser solidario, fraterno, generoso, dice Ruiz Sánchez Julieta, pero para que así sea, continúa diciendo: debemos amarnos los unos a los otros. Para que el amor se dé, debemos ser comprensivos, serviciales… y no ser envidiosos, no buscar el mal para nadie. Debemos amarnos los unos a los otros, porque Dios nos hizo y suyos somos: ovejas de su prado.

Alejandra Perafan escribe: Amor verdadero a mis hijos, a mis nietos, a mis hermanos. Amor puro, amor a mi esposo, amor a ellos…

Sonny E J Coronado dice: El Amor es sencillo y se divide en dos: Servir y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Mientras que Estela León Melgar señala: Su Santidad siempre tiene razón, el amor lo da todo, sin condiciones. 

También Consuelo Cortés S opina: Sí. Amar es “darse”. Es necesario entregar lo que Dios mismo nos ha dado.  

El equipo de Redacción de Radio Vaticana en Español agradece todos los mensajes que recibimos diariamente en nuestras redes sociales de Facebook y Twitter. Los invitamos a que sigan interactuando con nosotros ayudándonos en nuestra misión de difundir la Voz y el Magisterio del Papa por todas las periferias. TU COMENTARIO AYUDA, Tu opinión cuenta. ¡Gracias!


Programa ‘Tu comentario ayuda, tu opinión cuenta’, “Servir y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos”

«TU COMENTARIO AYUDA, Tu opinión cuenta»

«Amar quiere decir dar, no sólo algo material, sino algo de uno mismo: el tiempo personal, la propia amistad, las capacidades personales».

Con estas palabras el Papa Francisco se dirigía a los más de setenta mil jóvenes presentes en la misa celebrada con motivo del Jubileo de los chicos y chicas.

"Es una forma de concientizar a los jóvenes, que el dinero no lo es todo, que uno puede dar algo intangible que valdrá más", comenta Chikis, un seguidor de Radio Vaticana en Twitter. 

El Santo Padre dio a los jóvenes consejos para tener “una alegría plena en su vida” y les recordó que amar es el camino para ser felices: “Ante todo, amar es bello, es el camino para ser felices – dijo. Pero no es fácil, es desafiante, supone esfuerzo”.

También explicó a los adolescentes qué significa amar al prójimo, con un ejemplo muy sencillo: “Pensemos, cuando recibimos un regalo, nos hace felices, pero para preparar ese regalo las personas generosas han dedicado tiempo y dedicación y, de ese modo, regalándonos algo, nos han dado también algo de ellas mismas, algo de lo que han sabido privarse”.

Preguntamos a nuestros seguidores de las redes sociales, qué piensan sobre lo que planteó Francisco a los jóvenes en el Jubileo de los chicos y qué tipo de amor dan ellos a los demás. Éstas fueron algunas de las respuestas de nuestra audiencia:

Guille Jaramillo comenta: Si ponemos en práctica el "amar", en verdad todo en nuestro alrededor cambiará, habrá armonía y felicidad. Pidamos a Dios la gracia de dar sin pedir nada a cambio, sino por amor. 

Carlos Aguirre comparte: El amor que yo doy no es perfecto, pero sí es verdadero. Siempre en busca del bien de mis hermanos y no del mío propio; amar no es fácil pero tampoco es imposible. El Padre nos amó y entregó a su hijo amado por nosotros. Amar, de eso se trata: de dar en sacrificio lo que amamos, por el bien de los demás.

Es muy importante el sabernos amar, de una forma especial siempre. El Amor debe ser solidario, fraterno, generoso, dice Ruiz Sánchez Julieta, pero para que así sea, continúa diciendo: debemos amarnos los unos a los otros. Para que el amor se dé, debemos ser comprensivos, serviciales… y no ser envidiosos, no buscar el mal para nadie. Debemos amarnos los unos a los otros, porque Dios nos hizo y suyos somos: ovejas de su prado.

Alejandra Perafan escribe: Amor verdadero a mis hijos, a mis nietos, a mis hermanos. Amor puro, amor a mi esposo, amor a ellos…

Sonny E J Coronado dice: El Amor es sencillo y se divide en dos: Servir y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Mientras que Estela León Melgar señala: Su Santidad siempre tiene razón, el amor lo da todo, sin condiciones. 

También Consuelo Cortés S opina: Sí. Amar es “darse”. Es necesario entregar lo que Dios mismo nos ha dado.  

El equipo de Redacción de Radio Vaticana en Español agradece todos los mensajes que recibimos diariamente en nuestras redes sociales de Facebook y Twitter. Los invitamos a que sigan interactuando con nosotros ayudándonos en nuestra misión de difundir la Voz y el Magisterio del Papa por todas las periferias. TU COMENTARIO AYUDA, Tu opinión cuenta. ¡Gracias!


Diálogos de Radio Vaticano, con el padre Sergio Moreno

La resurrección

Continuando con nuestros programas entorno al Misterio Pascual, en el programa anterior hablábamos de la Resurrección y terminábamos el tema con la obra de Friedrich Nietzsche y su forma de interpretarla. El hombre para Nietzsche obtiene la inmortalidad y la plenitud con los propios medios, con lo que tiene a su inmediata y autónoma disposición, o no lo obtiene. Retomando las dos modalidades de inmortalidad antes reseñadas, el hombre podría adquirir una vida perpetua o bien con un intenso obrar propio, un actuar que antes o después gasta su ser individual, dejándolo extenuado, o bien por ser él mismo espiritualmente inmortal, desde siempre, y por ello, para siempre. 

Justo en este punto se percibe la clara diferencia que la fe cristiana introduce en la comprensión del hombre y de su destino, pues se considera la inmortalidad —tenga la forma que tenga— siempre como un don personal que procede de Dios, con la creación del alma espiritual, y luego con la resurrección de los muertos. En efecto, la fe cristiana proclama la esperanza en la resurrección de todos los hombres al final de los tiempos, que lleva consigo una perfecta, perpetua unión entre alma y cuerpo. «Creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos, y vive para siempre, igualmente los justos después de su muerte vivirán para siempre con Cristo resucitado y que El los resucitará en el último día… Creer en la resurrección de los muertos ha sido desde sus comienzos un elemento esencial de la fe cristiana» (Catecismo de la Iglesia Católica). La resurrección tiene su fundamento en el poder de Dios manifestado en Cristo resucitado en la fuerza del Espíritu Santo. Por un lado con la resurrección final se hará justicia definitivamente en la tierra, y en este sentido se trata de la realización última de cada hombre, de cada individuo, de cada alma. Al mismo tiempo, con la resurrección adquiere un estatuto definitivo y permanente el cuerpo humano, y con él, la vida, la historia y la estructura social del hombre.

27 de abril


El Papa nos propone detenernos sobre el Pueblo Fiel de Dios, como modo de entender la Iglesia

REFLEXIONES EN FRONTERA, jesuita Guillermo Ortiz

Aceptar la diversidad, dialogar con aquellos que piensan diversamente, favorecer la participación de quien tiene capacidades diversas. A la cultura del diálogo es esencial la inclusión de todos, pero no como una mera suma de individuos, sino de la totalidad entendida como pueblo. Es una visión inclusiva de la sociedad y la inclusión implica el esfuerzo de aceptar la diversidad, de dialogar con aquellos que piensan diversamente, de favorecer la participación.

La ayuda para la lectura de “La alegría del amor”, que se escribió antes de la publicación de esta Exhortación de Francisco, dice que “a la cultura del diálogo es esencial la inclusión de todos. Pero decir que todos somos sujetos no significa una mera suma de todos los individuos; significa, en cambio, la totalidad entendida como pueblo. El Papa nos propone explícitamente que nos detengamos sobre este modo de entender la Iglesia: como pueblo fiel de Dios. La visión que el Papa tiene de la sociedad es inclusiva. Inclusión que implica el esfuerzo de aceptar la diversidad, de dialogar con aquellos que piensan diversamente, de favorecer la participación de quien tiene capacidades diversas.”