miércoles, 2 de marzo de 2016

La voz de los fieles en Roma con el Papa

(RV). Este miércoles la plaza de San Pedro tenía una atmósfera especial. Jóvenes de toda Europa llegaron desde altas horas de la mañana para encontrar un buen sitio y poder saludar al Papa mientras pasaba con el papamóvil. No todos lo consiguieron, pero si muchos. Radio Vaticano habla con algunos de ellos, Perú, España, México… “Lo que más me gusta es ver la universalidad de la Iglesia, todos compartimos la misma fe”, “cuando ves todo esto te das cuenta de que no estamos solos”, comentan.

Además, en este tiempo de Cuaresma, preparándonos para la Semana Santa, fieles de diferentes lugares nos explican cómo viven la Semana Santa en sus países, como Encarnación de Murcia, España, quien detalla cómo se visten los nazarenos en su ciudad y cómo son los pasos, “algunas imágenes las llevan más de 40 personas, porque pesan muchísimo”, “nosotros celebramos una Semana Santa muy especial y las procesiones son espectaculares”, asegura.

(MZ-RV) 


UMOFC: la trata enfrentada por mujeres

«Mujeres semilla de esperanza»

(RV).- Estudiar el trágico flagelo de la trata de personas en sus diversos aspectos. Como la trata de niños, de mujeres y la esclavitud laboral, para lanzar estrategias y aunar esfuerzos en la lucha contra este delito, que el Papa Francisco ha calificado en varias ocasiones como «crimen contra la humanidad».

María Lía Zervino, Servidora y Secretaria General de la Unión Mundial de las Organizaciones Femeninas Católicas, nos habla del II Congreso Internacional contra la trata de personas, celebrado a finales de enero en la sede de la Pontificia Academia de las Ciencias, en el Vaticano.

(CdM – RV)


El Pontificio Colegio Español de San José de Roma presenta su nueva página Web

(RV).- El Pontificio Colegio Español de San José de Roma inaugura nueva página web y logo corporativo, con el fin de crear vínculos entre los sacerdotes que viven o han vivido en esta institución de la Conferencia Episcopal Española, además de dar a conocer los servicios, noticias y la historia de esta gran casa fundada por el Beato Manuel Domingo y Sol, en 1892.

Al acto de presentación de la página web, que se celebró en el mismo colegio, acudió el cardenal Antonio Cañizares, además de sacerdotes y seminaristas que forman parte de esta gran familia española en Roma. El rector, el Padre José San José destacó la importancia de este nuevo canal que ayudará tanto a los antiguos alumnos, como a los actuales, como a personas que estén interesados en la vida del colegio, a conocer de primera mano todo lo relacionado con su actividad.

Además se da a conocer la Casa de San Juan de Ávila, que se está habilitando en el Colegio  para dar servicio pastoral a las diócesis y parroquias y a todos aquellos peregrinos que vienen a Roma y buscan un lugar acogedor para alojarse, a partir de julio de 2016.

También en la nueva página web tendrán acceso a la Agencia de preces, que es un servicio a las Diócesis españolas, facilitando a los Obispos españoles la tramitación de asuntos de diversa índole ante los diversos organismos de la Curia romana u otras instituciones.

Más información en www.colegioespanol.org

(MZ-RV)


“Dios Padre permite la aflicción de la prueba con vistas a la salvación”. Catequesis del Papa

(RV).- En la Audiencia General del miércoles 2 de marzo el Papa Francisco continuó reflexionando sobre la misericordia divina según la perspectiva de la Biblia. A partir del primer capítulo del profeta Isaías, en que el Señor, como padre afectuoso, pero también severo y atento, se dirige a Israel y lo acusa de infidelidad y corrupción, impartió su catequesis sobre misericordia divina y corrección:

“Queridos hermanos y hermanas: Hoy reflexionamos sobre la misteriosa relación que existe entre misericordia divina y corrección. Dios se comporta con nosotros como un padre de familia, que ama a sus hijos, los socorre, los cuida, los perdona. Y que también los educa y corrige cuando se equivocan, para ayudarlos a ser responsables, a crecer en el bien y en la libertad”.

El Señor llama a nuestra conciencia

Explicando el primer capítulo de Isaías, el Santo Padre señaló que Dios habla a su pueblo con la amargura de un padre desilusionado, que hizo crecer a sus hijos, quienes se rebelaron en contra de él. Pero, el Señor, aunque herido, deja “hablar al amor”, y apela a la conciencia de sus hijos, para que se dejen de nuevo amar:

“La relación “padre-hijo” es figura de la alianza entre Dios y su pueblo. Esta relación se fragmenta cuando el hombre rechaza la paternidad de Dios. A causa del pecado, pretende convertir la libertad en autonomía y, dejándose llevar por el orgullo, se contrapone a él y vive en una ilusión de autosuficiencia”.

La aflicción de la prueba

Es así como entonces Dios llama la atención a su pueblo, y esto es para indicarle que se han equivocado de camino. Por eso el profeta se dirige al pueblo con severidad, para ayudarlo a comprender la gravedad de su culpa: 

“Cuando el pueblo se aleja de Dios, desconfía de él y no le obedece, experimenta entonces la aflicción de la prueba. Dios la permite con vistas a la salvación, para que el pueblo pecador, sintiendo el vacío y la amargura del estar lejos de él, pueda abrirse a la conversión y al perdón. Dios habla amorosamente a la conciencia de sus hijos, para que se arrepientan y se dejen amar de nuevo por él. La salvación es siempre un don gratuito de Dios. Pero supone la decisión de escucharlo y dejarse convertir por él”.

El sufrimiento, ese momento doloroso, es consecuencia de una “decisión autodestructiva que debe hacer reflexionar al pecador, para abrirlo a la conversión y al perdón”, en vistas de la salvación:

“Para comprenderlo bien -dijo el Papa hablando en italiano – , cuando uno está enfermo va al doctor; cuando uno se siente pecador, va hacia el Señor. Pero si, en vez de ir al doctor, va al brujo, no se cura. Muchas veces preferimos ir por los caminos equivocados, buscando una justificación, una justicia, una paz que nos es regalada como don por el mismo Señor, si nosotros vamos por el camino buscándolo a Él”.

La corrección misericordiosa de Dios Padre

“La corrección forma parte del camino de la misericordia divina. Dios perdona a su pueblo, deja siempre una puerta abierta a la esperanza, y le indica que el camino de la salvación no es el de los sacrificios, sino la práctica del bien y la justicia”.

“Que el Señor Jesús  – concluyó el Obispo de Roma – nos alcance la gracia de acoger el perdón y la misericordia que el Padre ofrece gratuitamente a todos, para que aprendamos a vivir como hijos suyos. Muchas gracias”.

(GM – RV)

 

 


Papa Francisco: ¡renunciar al mal, caminar en justicia y caridad con Jesús!

Vivir como amigos de Jesús para tener la vida eterna

¡Buen camino hacia Pascua de Resurrección del Jubileo de la Misericordia!, deseó el Obispo de Roma

 (RV).- En la audiencia general de la tercera semana de la Cuaresma del Año Santo de la Misericordia, dirigiéndose a los numerosos peregrinos de tantas partes del mundo, el Papa Francisco reiteró que «Dios nos ama siempre a pesar de nuestros pecados» y renovó su exhortación a aprovechar «el tiempo cuaresmal para recibir el perdón divino en el Sacramento de la Confesión y para vivir como verdaderos hijos de Dios»:

«Deseo a todos que la Cuaresma de este Jubileo de la Misericordia favorezca en todos un renovado acercamiento a Dios y un ejercicio constante de las obras de misericordia materiales y espirituales.

Dios ofrece su misericordia a todos. Usemos este tiempo de Cuaresma que nos es dado para arrepentirnos de nuestros pecados y para empeñarnos con valentía en una vida nueva. Les deseo un buen camino hacia la Pascua y que Dios los bendiga.

Con mis fervientes deseos de que el presente Jubileo de la Misericordia sea para ustedes y para sus familias un tiempo de gracia y de renovación espiritual, invoco sobre todos la alegría y la paz del Señor».

El Santo Padre hizo hincapié en el itinerario de cuarenta días, del Jubileo extraordinario, que nos lleva al Triduo pascual, memoria de la pasión, muerte y resurrección del Señor, corazón del misterio de nuestra salvación:

«Sobre vuestros pasos, invoco la gracia del encuentro con Dios: Jesús es la Tienda divina entre nosotros. Acudan a Él, vivan en su amistad y tendrán la vida eterna.

El Jubileo de la Misericordia que estamos viviendo, nos recuerda que debemos acercarnos a Dios con corazón puro, renunciando al mal y al pecado, emprendiendo el camino de la justicia y compartiendo la caridad con los demás. Que nuestra vida sea una peregrinación hacia la Casa del Padre Misericordioso, que espera con alegría nuestro arrepentimiento y nuestro anhelo de conversión con propósitos de cambio».

Ante la celebración del primer viernes de marzo, el Papa Francisco centró su cordial bienvenida a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados, en el Corazón de Jesús:

«Pasado mañana será el primer viernes del mes, dedicado a la devoción del Corazón de Jesús. Queridos jóvenes, transcurran el día en que se hace memoria de la muerte de Jesús con particular intensidad espiritual; queridos enfermos, miren la cruz de Cristo como sostén en su sufrimiento; queridos recién casados, ejerzan en su hogar conyugal el ayuno de las obras del mal y la práctica de las virtudes».

En el curso de la audiencia, el Obispo de Roma bendijo como es tradicional por estas fechas la antorcha de San Benito ‘Pro Pace et Europa una’ símbolo de paz y de fraternidad.

(CdM – RV)


Catequesis del Papa: relación existente entre Misericordia divina y corrección

(RV).- Durante la audiencia general del primer miércoles de marzo, el Papa Francisco reflexionó en su catequesis sobre la misteriosa relación existente entre la misericordia divina y la corrección. Y lo hizo introduciendo el tema con la lectura de un pasaje del Antiguo Testamento, tomado del libro del Profeta Isaías, mediante el cual Dios insta a su pueblo a dejar de hacer el mal y a aprender a hacer el bien.

Hablando en italiano el Santo Padre recordó que en diversas ocasiones aludió a la misericordia divina evocando la figura del padre de familia que ama a sus hijos, los ayuda, los cuida y los perdona. Y como padre, también los educa y los corrige cuando se equivocan, favoreciendo su crecimiento en el bien, tal como nos lo presenta Isaías en su primer capítulo.

El Obispo de Roma afirmó que Dios, precisamente a través de este Profeta, habla a su pueblo con la amargura del padre decepcionado que hizo crecer a sus hijos que luego se rebelan contra Él. Y añadió que incluso los animales son fieles a su patrón y reconocen la mano que les da de comer;  mientras el pueblo, en cambio, ya no reconoce a Dios y se niega a comprender. De ahí la observación del Pontífice: “Aun herido, Dios dejaba que hable el amor, apelándose a la conciencia de estos hijos para que recapaciten y se dejen amar nuevamente.

Después de destacar que la relación padre-hijo a la que con frecuencia se refieren los profetas para hablar de la alianza entre Dios y su pueblo se ha desnaturalizado, Francisco afirmó que la misión educativa de los padres tiene el objetivo de hacer crecer a sus hijos en la libertad, para que sean responsables, y capaces de realizar obras de bien para sí mismos y para los demás. Sin embargo – prosiguió  el Papa – a causa del pecado, la libertad se vuelve pretensión de autonomía y el orgullo conduce a la contraposición y a la ilusión de autosuficiencia.

El Santo Padre también recordó que la consecuencia inevitable del pecado es un estado de sufrimiento, que debe hacer reflexionar al pecador para que se abra a la conversión y al perdón, tal como nos lo enseña el camino de la Misericordia divina, en que Dios no nos trata según nuestras culpas. Porque la Misericordia de Dios – dijo el Papa Bergoglio al concluir su catequesis – se nos ofrece a todos nosotros también hoy, que estamos llamados a vivir como hijos de Dios.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Texto y audio de la catequesis que el Santo Padre Francisco pronunció en nuestro idioma:

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre la misteriosa relación que existe entre misericordia divina y corrección.

Dios se comporta con nosotros como un padre de familia, que ama a sus hijos, los socorre, los cuida, los perdona. Y que también los educa y corrige cuando se equivocan, para ayudarlos a ser responsables, a crecer en el bien y en la libertad. La relación “padre-hijo” es figura de la alianza entre Dios y su pueblo. Esta relación se fragmenta cuando el hombre rechaza la paternidad de Dios. A causa del pecado, pretende convertir la libertad en autonomía y, dejándose llevar por el orgullo, se contrapone a él y vive en una ilusión de autosuficiencia.

Cuando el pueblo se aleja de Dios, desconfía de él y no le obedece, experimenta entonces la aflicción de la prueba. Dios la permite con vistas a la salvación, para que el pueblo pecador, sintiendo el vacío y la amargura del estar lejos de él, pueda abrirse a la conversión y al perdón. Dios habla amorosamente a la conciencia de sus hijos, para que se arrepientan y se dejen amar de nuevo por él. La salvación es siempre un don gratuito de Dios. Pero supone la decisión de escucharlo y dejarse convertir por él.

La corrección forma parte del camino de la misericordia divina. Dios perdona a su pueblo, siempre deja una puerta abierta a la esperanza – Dios nunca cierra la puerta – y le indica que el camino de la salvación no es el de los sacrificios, sino la práctica del bien y la justicia.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Que el Señor Jesús nos alcance la gracia de acoger el perdón y la misericordia que el Padre ofrece gratuitamente a todos, para que aprendamos a vivir como hijos suyos. Muchas gracias.


Catequesis del Papa: “Dios no repudia a sus hijos, los salva”

(RV).- “Dios no nos trata según nuestras culpas. Dios perdona a su pueblo, le da la gracia y no destruye todo, pero deja abierta siempre la puerta a la esperanza”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del primer miércoles de marzo, donde explicó la relación entre “misericordia y corrección”.

Continuando su ciclo de catequesis sobre la misericordia en la Sagrada Escritura, el Obispo de Roma recordó muchas veces hemos  “evocado la figura del padre de familia, que ama a sus hijos, los ayuda, cuida de ellos, los perdona. Y como padre, los educa y los corrige cuando se equivocan, favoreciendo su crecimiento en el bien”. De esta manera, afirmó el Papa, el profeta Isaías presenta a Dios, “como padre afectuoso pero también atento y severo, se dirige a Israel acusándolo de infidelidad y corrupción, para hacerle regresar al camino de la justicia”.

Es importante tener en cuenta señaló el Pontífice, que “la relación padre-hijo, del cual hablan los profetas para hablar de la relación de alianza entre Dios y su pueblo, se ha desnaturalizado. La misión educativa de los padres mira a hacerlos crecer en la libertad, a hacerlos responsables, capaces de realizar obras de bien para sí mismos y para los demás. En cambio, a causa del pecado, la libertad se convierte en presunción de autonomía, presunción de orgullo, y el orgullo lleva a la contra posición y a la ilusión de autosuficiencia”.

Cuando el hombre se aleja de Dios, dijo el Papa, es ahí que Dios dice a su pueblo: “Se han equivocado de camino”. Y a pesar del dolor por alejarse de Él, “Dios jamás nos niega; nosotros somos su pueblo, el más malvado de los hombres, la más malvada de las mujeres, los más malvados del pueblo son sus hijos. Y este es Dios: ¡jamás, jamás nos repudia! Dice siempre: “Hijo, ven”. Y este es el amor de nuestro Padre; esta es la misericordia de Dios. Tener un padre así nos da esperanza, nos da confianza.

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hablando de la misericordia divina, hemos evocado muchas veces la figura del padre de familia, que ama a sus hijos, los ayuda, cuida de ellos, los perdona. Y como padre, los educa y los corrige cuando se equivocan, favoreciendo su crecimiento en el bien.

Es así que es presentado Dios en el primer capítulo del profeta Isaías, en el cual el Señor, como padre afectuoso pero también atento y severo, se dirige a Israel acusándolo de infidelidad y corrupción, para hacerle regresar al camino de la justicia. Así inicia nuestro texto: «¡Escuchen, cielos! ¡Presta oído, tierra! porque habla el Señor: Yo crié hijos y los hice crecer, pero ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su amo y el asno, el pesebre de su dueño; ¡pero Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento!» (1,2-3).

Dios, por medio del profeta, habla al pueblo con la amargura de un padre desilusionado: ha hecho crecer a sus hijos, y ahora ellos se rebelan contra Él. Incluso los animales son fieles a sus patrones y reconocen la mano que los nutre; el pueblo en cambio no reconoce más a Dios, se niega entender. Incluso herido, Dios deja hablar al amor, e invoca a la conciencia de estos hijos degenerados para que se arrepientan y se dejen de nuevo amar. Esto es lo que hace Dios, ¡eh! Viene a nuestro encuentro para que nosotros nos dejemos amar por Él en el corazón de nuestro Dios.

La relación padre-hijo, al cual muchas veces los profetas hacen referencia para hablar de la relación de alianza entre Dios y su pueblo, se ha desnaturalizado. La misión educativa de los padres mira a hacerlos crecer en la libertad, a hacerlos responsables, capaces de realizar obras de bien para sí mismos y para los demás. En cambio, a causa del pecado, la libertad se convierte en presunción de autonomía, presunción de orgullo, y el orgullo lleva a la contra posición y a la ilusión de autosuficiencia.

Entonces, es ahí que Dios dice a su pueblo: “Se han equivocado de camino” … invita. Afectuosamente y amargamente dice “mi” pueblo. Dios jamás nos niega; nosotros somos su pueblo, el más malvado de los hombres, la más malvada de las mujeres, los más malvados del pueblo son sus hijos. Y este es Dios: ¡jamás, jamás nos repudia! Dice siempre: “Hijo, ven”. Y este es el amor de nuestro Padre; esta es la misericordia de Dios. Tener un padre así nos da esperanza, nos da confianza. Esta pertenencia debería ser vivida en la confianza y en la obediencia, con la conciencia que todo es un don que viene del amor del Padre. En cambio, está ahí la vanidad, la necedad y la idolatría.

Por eso, ahora el profeta se dirige directamente a este pueblo con palabras severas para ayudarlo a entender la gravedad de su culpa: «¡Ay, nación pecadora, […] hijos pervertidos! ¡Han abandonado al Señor, han despreciado al Santo de Israel, se han vuelto atrás!» (v. 4).

La consecuencia del pecado es un estado de sufrimiento, del cual sufre las consecuencias también el país, devastado y convertido en un desierto, al punto que Sión – es decir, Jerusalén – se hace inhabitable. Donde existe el rechazo a Dios, a su paternidad, no hay más vida posible, la existencia pierde sus raíces, todo aparece pervertido y destruido. Todavía, incluso este momento doloroso está en virtud de la salvación. La es dada para que el pueblo pueda experimentar la amargura de quien abandona a Dios, e luego confrontarse con el vacío desolador de una opción de muerte. El sufrimiento, consecuencia inevitable de una decisión autodestructiva, debe hacer reflexionar al pecador para abrirse a la conversión y al perdón.

Y este es el camino de la misericordia divina: Dios no nos trata según nuestras culpas (Cfr. Sal 103,10). El castigo se convierte en un instrumento para inducir a la reflexión. Se comprende así que Dios perdona a su pueblo, le da la gracia y no destruye todo, pero deja abierta siempre la puerta a la esperanza. La salvación implica la decisión de escuchar y dejarse convertir, pero permanece siempre como un don gratuito. El Señor, pues, en su misericordia, indica un camino que no es aquel de los sacrificios rituales, sino más bien el de la justicia. El culto es criticado no porque sea inútil en sí mismo, sino porque, en vez de expresar la conversión, pretende sustituirla; y se convierte así en búsqueda de la propia justicia, creando falsas convicciones que sean los sacrificios a salvar, no la misericordia divina que perdona el pecado. Para entenderla bien: cuando alguien está enfermo va al médico; cuando uno se siente pecador va al Señor. Pero en vez de ir al médico, va al curandero no sana. Muchas veces preferimos ir por caminos equivocados, buscando una justificación, una justicia, una paz que nos es donada como don del propio Señor si no vamos y lo buscamos a Él. Dios, dice el profeta Isaías, no le agrada la sangre de toros y de corderos (v. 11), sobre todo si la ofrenda es hecha con las manos manchadas por la sangre de los hermanos (v. 15). Pero yo pienso en algunos benefactores de la Iglesia que vienen con sus ofrendas – “Tome para la Iglesia esta ofrenda” – es fruto de la sangre de tanta gente explotada, maltratada, esclavizada con el trabajo mal pagado! Yo diré a esta gente: “Por favor, llévate tu dinero, quémalo”. El pueblo de Dios, es decir la Iglesia, no necesita dinero sucio, necesita de corazones abiertos a la misericordia de Dios. Es necesario acercarse a Dios con manos purificadas, evitando el mal y practicando el bien y la justicia. Que bello como termina el profeta: «¡Cesen de hacer el mal – exhorta el profeta – aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda!» (vv. 16-17).

Piensen en tantos prófugos que desembarcan en Europa y no saben a dónde ir. Entonces, dice el Señor, los pecados, incluso si fueran como la escarlata, se harán blancos como la nieve, y cándidos como la lana, y el pueblo podrá nutrirse de los bienes de la tierra y vivir en la paz (v. 19).

Es este el milagro del perdón que Dios; el perdón que Dios como Padre, quiere donar a su pueblo. La misericordia de Dios es ofrecida a todos, y estas palabras del profeta valen también hoy para todos nosotros, llamados a vivir como hijos de Dios. Gracias.

(Traducción del italiano: Renato Martinez – Radio Vaticano)